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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

¿El Templo de las Bellas Artes?

Lo dejemos en anécdota, el hecho es que en Bellas Artes se llevó a cabo la presentación de la ópera teatral “El Guardián del Espejo” con la participación de la sinfónica de la Marina Nacional y el coro internacional de la Asociación de Profesionistas y Empresarios de México A.C. -organismo afín a la iglesia de La Luz del Mundo- en reconocimiento a la labor social del apóstol y líder de esa organización Naasón Joaquín García. Al evento asistieron senadores como Martí Batres y propio Senador Zamora del partido verde, quien a la postre resultó ser el solicitante que alquiló el recinto para realizar el evento.
Lo anterior provocó un revuelo en redes sociales y se tradujo en protestas como las de la propia Orquesta Sinfónica Nacional, que con posterioridad y previo a un concierto, desplegó en Bellas Artes un letrero denunciado el hecho de que el uso del recinto se desvirtúe para la realización de este tipo de eventos. Los hechos vulneran la laicidad establecida de nuestra constitución que obligan al estado a garantizar y respetar la libertad religiosa desde la neutralidad.
El reglamento para el uso del recinto es de 1944 y no ha sido modificado ni actualizado, pero en específico señala que solo podrán llevarse a cabo eventos de elevada calidad artística y cultural. No se prohíbe su uso con fines privados, y en este como en otros casos, se pagó una renta para el uso del inmueble. Vale referir que el cantante Manuel Mijares pago por el uso del inmueble la friolera de 500 mil pesos para grabar un disco sinfónico y que en su momento el cantante Juan Gabriel llevó a cabo su más sonado y aplaudido concierto. También se han llevado a cabo homenajes póstumos de personalidades como María Félix y Chavela Vargas.
Lo cierto es al darse cuenta de que se pretendía homenajear a apóstol de dicha Iglesia en cuyo honor se celebró el evento, personal del INBAL advirtió que no se podía hacer eso y al parecer todo quedó en unas “mañanitas” y el reconocimiento por los 50 años del natalicio del apóstol se celebró en el Casino Español.
“Haiga sido como haiga sido” quedó de manifiesto que, en ese recinto, no se pueden llevar a cabo evento de carácter. Mal hizo la directora de Bellas Artes en decir que ya no se llevaran a cabo eventos privados, eso significa monopolizar la cultura por parte del estado. Simplemente se trata de respetar los lineamientos para tal efecto y punto.
Lo anterior sin embargo reabre el debate sobre el carácter del estado laico que mandata la constitución. Vicente Fox durante su toma de posesión, cometió la indolencia de recibir un crucifijo por parte de sus hijos en la máxima tribuna del Congreso de la Unión. Eso le mereció airados reclamos de la oposición. También se ha criticado al presidente López Obrador que aduce al “cristianismo” como ejemplo de conducta, lo cual ha hecho en esporádicas ocasiones.
Nada prohíbe el hecho de que el presidente, los funcionarios, jueces o representantes populares profesen una religión. Es un derecho que garantiza la propia constitución. Lo que sí está prohibido es que el estado no mantenga una neutralidad en torno a este tema. Para los protestantes, musulmanes y judíos, por citar ejemplos, la figura de Jesucristo se vincula a otras creencias y es por eso que los representantes del estado no pueden más que en su fuero interno aducir a ellas.
Benito Juárez fue el símbolo de la reforma que los liberales impulsaron para separar a la iglesia católica del estado. El binomio iglesia-estado prevaleció desde la conquista y los tres siglos del virreinato. La Iglesia fue en su tiempo la más eficaz recaudadora de que se tenga memoria. Fue la gran poseedora de la tierra y ello provocó la también creada ley de desamortización de bienes del clero. Eso dividió al país en liberales y conservadores y ocasionó la guerra. Los franceses invadieron a México e impusieron a Maximiliano de Habsburgo como Emperador de México. La iglesia perdió el monopolio de los matrimonios y actas de nacimiento que pasaron a ser responsabilidad del estado. Esa es parte de la razón histórica por la que el estado mexicano asumió su carácter laico. Con la declaración de Universal de los Derechos Humanos, se consolidó también la paulatina separación del estado confesional para dar cauce al respeto de la libertad de creencias.

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