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Al Son del texto / Tina Rodríguez

Al Son del texto / Tina Rodríguez

Aunque se quiera negar, y esto varias veces dicho, el hecho de que no se de variedad de tendencias e ideologías en los sindicatos los anquilosa.
Sean lo que se llama charros o democráticos, es lo mismo: se radicalizan o se alinean en extremo y llegan a tomar posiciones que no aceptan la oposición a sus planteamientos incluso viniendo desde adentro, porque es casi una situación de traición al -en éste caso-, llamado “movimiento magisterial” que, desde hace mucho tiempo no tiene idea de a dónde va o ve.
A mi entender, el gobierno estatal o federal deben dar las garantías para que el cuerpo laboral cuente con la infraestructura necesaria para establecerla como centro de educación básica, y a la vez contar con lo necesario desde el punto de vista técnico, para que el maestro –que es el sindicalizado-, se siga desarrollado profesionalmente –proceso en el que se puede dar también la evaluación- y así, aterrizar esa calidad en los educandos.
Eso es lo que se supone, pero no se da en los hechos.
Por otro lado el magisterio, atrapado en la idea de que la reforma estructural es antisindical y desde luego afecta sus intereses como gremio, se opone a ésta con todo. De ésta manera de siempre la CNTE en éste caso, ha encontrado vías de lucha que sustenta en ese solo sentido, sus acciones de paros de labores a riesgo de poner en riesgo el ciclo escolar, pero a la vez, generando un desgaste tremendo en la base que, ya se queja de que los “movimientos” han sido vendidos por los dirigentes, y lo mismo se dice en Oaxaca con la 22, en Michoacán con la 18 o en Guerrero con la CETEG, y obvio eso aterriza en la sección séptima en Chiapas, que renueva su dirigencia seccional, en medio de acusaciones porque la transmisión de educación indígena busca colocarse en el primer plano en la secretaría general, y al parecer no se lo van a permitir los democráticos, acusados de vender el movimiento a Velasco, a través de Eduardo Campos, según esto porque es la vía obligada al ser el subsecretario de educación básica por el lado federado.
El punto es que hasta ahí, entre los democráticos, hay acusaciones de infiltrados, de anarquistas, de manipuladores, de vendidos y traidores.
También aparecen los que dicen tener buenas razones para retornar a la lucha magisterial, y enfrentar al gobierno para abrogar las reforma educativa, la que desde luego debe reformarse, pero para que todo el magisterio nacional de buena calidad a los hijos de los contribuyentes que pagan para que, ese magisterio todo, brinde enseñanza de calidad con métodos pedagógicos de agilidad mental y análisis de contenidos, porque la existente, la que imparten, ha sido cuestionada en su calidad y respuesta por la evaluación mundial de esos niveles de subsistema, y esa ya no es influencia o sugerencia o acusación de los charros o la SEP.
Pero cuando se tocan esos temas, a esos niveles técnicos, la CNTE y sus corrientes internas, fingen demencia y eso es lo que no se vale; menos que acepten que aun con esa mala calidad cobran cada quincena defraudando a la nación, y que en eso no se diferencian al mal funcionario, pues de hecho lo son.
Son empleados del gobierno, por lo tanto, funcionarios públicos.
No, perdón: son de la CNTE, nivel sindicalizados, que luchan por sus derechos sin importar los del resto.

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