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Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

¿Cien días tras décadas de corrupción?

He tratado por razones obvias, procurar como debe ser, escuchar todas las voces que antes, durante y después del mensaje de los “Cien días de gobierno de la 4T” que encabeza el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, hizo a la nación en poco más de una hora en apretado balance, de los avances que durante este periodo –corto- de gobierno, se han alcanzado no sin marcadas reticencias como estruendosas resistencias, reconoce, pero que se están traduciendo en acciones reales y medibles conforme a las propuestas hechas durante la campaña y que muchas de éstas, se han empezado a ejecutar y dan fe del cumplimento de los compromisos ofertados. Y ahí están aspectos tan preponderantes como el combate a la corrupción columna vertebral de su estrategia para crecer económicamente; más aún, para lograr el desarrollo con equidad basado en una mejor distribución de la riqueza. Aspectos como el combate al “huachicol” que mermaban el erario federal hasta por 65 mil millones de pesos anuales, de seguir con los resultados obtenidos hasta hoy nos dice, se lograrían recuperar hasta 50 mil millones al contener este delito que se sumarían a otros cientos de miles de millones que este gobierno tiene presupuestados, para programas tan sensibles como la generación de empleos a través del programa “construyendo el futuro” aunque incipiente, espera beneficiar a millones de los llamados “ninis” (que ni estudian ni trabajan) con un apoyo mensual de 3600 pesos mensuales para que se capaciten al menos durante un año, que servirán para capacitarse en alguna empresa, comercio o prestación de servicios.
Pero no es la enumeración de programas a lo que quiero referirme al menos no en esta entrega. Trato sí, de entender el contexto en el que el presidente de la república el pasado lunes, hizo notar en su informe y que para nadie puede quedar duda que de acuerdo a lo comprometido en su proyecto de nación, sobre todo en congruencia a lo ofertado insisto con una oposición abierta como encubierta desde distintos flancos, ha preferido incomodar a ciertos grupos de interés y sin cejar mucho menos claudicar en sus convicciones, cada mañana informa, enfrenta y confronta a la opinión pública con el único propósito de hacer vigente el mejor instrumento de la democracias que es, insiste cada mañana, la transparencia. Incluso y lo provoca, el debate de ideas. No ha sido fácil traspasar los umbrales informativos antes opacos y la mayoría de las veces inexistentes, que aunque suele el presidente al calor y fragor de los cuestionamientos –estimo- responde más con pasión que razón, equivocándose pero también y le reconocen, ha sabido aceptar su premura en el análisis e incluso recular sobre de una decisión ya tomada. Ensayo de acierto y error. No, no ha sido fácil y él más que nadie lo sabe en un México convulso atrapado per sé en las redes de la corrupción.
No sé tú, cómo dice una canción de don Armando Manzanero, pero con todos los riesgos y si quieren excesos de protagonismo presidencial, me quedo ¡y lo firmo! con esta nueva forma de gobernar que se basa, imperiosamente, en la obligación de un gobierno a informar, transparentar, consultar y hasta debatir, frente a la opacidad que como gobiernos anteriores y sin importar su signo político, con desprecio solían tratar a los mexicanos como si fueran retrasados metales o si las decisiones gubernamentales, correspondiera sólo a políticos por cierto, pertenecientes a una clase apátrida y depredadora como las vividas. Así entonces millones de mexicanos y mexicanas debían aguantar callados y de rodillas ante lo que hacían y decidían. Un verdadero dogma de fe; siempre callados y sumisos. Avasallados.
Cierto, la cancelación de privilegios ha alcanzado a todos y he de ahí la inconformidad de contras pero igual de “cuarterones” de la 4T. Por ello y lo refería al inicio de este periplo, muchas horas hombre y muchas horas nalgas se han invertido en el sesudo análisis de los aciertos y yerros de la gestión de la Cuarta Transformación de Andrés Manuel. No soslayo ni minimizo por supuesto, que muchas voces de académicos e intelectuales no le compren todo lo propuesto por el presidente. Sin duda les cabe cierta razón. Pero cabe considerar, que señalar solo los dislates de lenguaje y quizás semánticos del presidente y ciertamente de pausado andar…de la palabra, no pueden ser por sí mismos, suficientes argumentos para descartar el fondo y contenido de las palabras mismas; de los conceptos mucho menos de la intención intrínseca y los alcances de las acciones. Si a estas alturas del inicial proyecto del cambio los inconformes y críticos no pueden o no quieren alcanzar a reconocer que México hoy es otro, tendrán que argumentar e incluso confrontar con más inteligencia y argumentos el por qué, a cien días de gobierno, no están de acuerdo o no alcanzan a comprender que la corrupción y lo suscribo, ha sido históricamente el elemento y variable que ha gravitado para que México y los muchos méxicos existentes, haya generado tanta desigualdad y tanta miseria que como en Chiapas, el 80 por ciento de sus más de 5 millones de habitantes estén viviendo en condiciones de miseria. Y aclaro, yo tampoco le compro todo a don Andrés Manuel, empero en un balance de sumas y restas, me quedo con el que un México de desigualdades históricas, empieza a aspirar partiendo de la base imperceptible base si considera, de que si el que manda no es corrupto, hago votos y elevo una oración para que lo planteado por el presidente, de menos al final de su sexenio y no a cien días, el paradigma de un país corrupto per sé como el nuestro se rompa y contribuyamos todos a construir un país más limpio de corrupción. Alguna vez nuestros hijos y los hijos de ellos, quizá, lo valorarán y juzgarán. Así pues: ¿Cien días tras de décadas de corrupción? Me queda claro.

Ya de salida

Los demonios andan sueltos y sí. Aún no acabamos de reponernos en México y por supuesto en Chiapas, del halo de corrupción que cubrió la administración pública federal y estatal pasadas. Pero la que corresponde a tema local y ya sabemos y lo he sostenido, pensar en actos de justicia que resarzan el grave daño cometido por lo menos la inmediata anterior, mejor nos sentemos porque eso jamás ocurrirá. Partiendo de esa premisa, dolorosa sin duda, entonces habrá que empezar a mirar hacia delante y proponerse como gobierno, que esa historia de corrupción e impunidad jamás ha de repetirse. Luego entonces, habrá que empezar a construir el andamiaje institucional que dé garantías de un ejercicio eficaz y honesto de los recursos a ejercer que para este año, se ha publicado de manera global, asciende a la nada despreciable cantidad de 91 mil millones pesos!!. Por ello mismo y ya lo he comentado, se hace imprescindible como obligado que el gobernador del estado Rutilio Escandón Cadenas, en una reunión que mucho se le reconocería, en un pleno gubernamental y con presencia de medios, nos comparta con mayor detalle cuánto, cuándo y porqué conceptos el presupuesto se va a ejercer en el 2019. Cuánto y cómo llegará a millones de chiapanecos del campo y la ciudad. La verdad se le gradecería igualmente nos diga en síntesis, cuál es su plan y sus proyectos amén de los mecanismos de seguimiento y control que su gobierno ejercerá para el honesto ejercicio de los recursos. Conste que ya cambié el discurso de aplicación de justicia por hechos del pasado, por una rendición de cuentas y transparencia sobre lo que habrá de ocurrir a partir del ejercicio de este gobierno. Así pues, con mucho respeto como dice el propio presidente, ahí está una respetuosa petición que considero, mucho abonará a la percepción y transparencia del propio gobierno. De nada ¡he dicho!…// ¡Me queda claro! Salu2

Asociación de Columnistas Chiapanecos A.C.

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