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Desde la dramaturgia: Damaris Disner

Desde la dramaturgia: Damaris Disner

Desde su visión, no sólo como dramaturga sino como promotora y gestora cultural, Damaris es capaz de enunciar las fracturas que afectan el teatro local

Monserrat Trejo/Colaboración

Necesitamos más dramaturgos

La hospitalización de su padre le hizo proponerse abandonar las artes para conseguir un trabajo formal y un empleo asalariado. A pesar que esto supondría dejar para siempre la escritura, los talleres, las actividades culturales y renunciar a su vocación, estaba firme en su decisión.
Fue una tarde en el hospital, sin haber conseguido aún el empleo oportuno, que recibiría una llamada que cambiaría su vida y la tomaría por sorpresa: ¡Felicidades!
Incrédula ante las buenas nuevas, verificó en el periódico, reconociendo su nombre en el titular. Acreedora al PECDA 2006: Damaris Disner Lara.
Once años después, Damaris aún no ha conseguido el empleo oportuno; por el contrario, ha contribuido activamente en la labor de la gestión y promoción cultural, y fiel a su naturaleza multifacética, ha ejercido como dramaturga, periodista, columnista, poeta, tallerista y recientemente incluso como terapeuta reiki.
Originaria de Tonalá, en donde creció hasta la mayoría de edad, adoptó desde muy pequeña el hábito de la lectura gracias a su padre, don Rodolfo Disner Clavería. Y envuelta entre historietas, cómics y audiocuentos, encontró su vocación: las letras, por lo que concluyó con su formación profesional como comunicóloga en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas.

La iniciación

Fue en 2004 que el teatro entró a su vida. Aconsejada por una amiga suya, Damaris se inscribió a un taller de dramaturgia intensiva que impartió durante tres meses, el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes. Influida por su profesión como comunicóloga y de la mano del maestro nicaragüense, Enrique Polo Queratri, escribió su primera obra del género dramático titulada Tele Emilio.
Ahí se relata la historia —dirigido al público infantil— de Emilio, un niño que olvidado por sus padres, decide convertirse en un televisor para recuperar su atención. El drama terminaría siendo presentado al término del taller en el auditorio “Belisario Domínguez” del extinto Indejech, bajo la producción del director escénico Carlos Ariosto.
Esta experiencia marcaría la vida de la joven escritora y la motivaría para seguir produciendo teatro. Damaris empezó su carrera como dramaturga de esta manera, preocupada por el público infantil y por los problemas que el niño sufre y que es incapaz de resolver por sí mismo, buscando una voz honesta para que el espectador pueda sentirse identificado. “Busco escribir obras de teatro para decirle al niño: ‘Tranquilo, estamos aquí para acompañarte’”, refirió en entrevista.
Después de escribir varias obras de teatro infantiles y haber ganado el PECDA en el 2006 con La maogra bicolor, Damaris buscó reinventarse, romper los límites que ella misma se había impuesto y buscar en el género dramático su propia identidad.
A partir de haber conocido el reiki y encontrarse con un crecimiento propio y espiritual, su dramaturgia empezó a responder sus propios cuestionamientos y necesidades.
“Creo en el arte de vínculo y de sanación para transformar aquello que no nos agrade de nuestra persona o de la sociedad”, afirmó.
Entonces como un proceso más personal, nació “La siguiente esquina” y su más reciente obra, “Leitmotiv”, que fue llevada a escena por la agrupación “Confines teatro” con la dirección de Jorge Zárate. Ambas son obras dirigidas a un público adulto, con personajes más maduros que tienen cuestionamientos filosóficos, humanos y morales.

Chiapas y su dramaturgia

Desde su visión, no sólo como dramaturga sino como promotora y gestora cultural, Damaris es capaz de enunciar las fracturas que afectan el teatro local. “Necesitamos más dramaturgos”, aseguró con severidad.
Denuncia la falta de profesionalismo pero también invita a todos los creadores chiapanecos a educarse y a formarse, a continuar leyendo, investigando y sobre todo, escribiendo. Es necesario que la educación nunca termine puesto que el humano nunca deja de crecer, ni de cambiar, el aprendizaje es constante y perseverante.
Llama también al público, lo incita a valorar más el teatro producido en el estado, en lugar de seguir consumiendo el producto extranjero y comercial.
“Nos falta mucha visibilidad local y nacional pero es un proceso, yo creo que lo importante es ir a la par de la formación de públicos y la formación personal que queda de ti, las lecturas, la escritura queda de ti y la inversión que le hagas a tu preparación queda de ti”, añadió.
Pese a toda esta visión pesimista y desalentadora, Damaris agradece y resalta el labor que realizó por más de ocho años, “La Puerta Abierta” como formador de público y divulgador de la obra de Héctor Cortés Mandujano.
También toma como referente a Joan Alexis, y a Casquito como parteaguas para el teatro chiapaneco, e invita a todos los demás dramaturgos y creadores que como Joan, formado en la Universidad Veracruzana, acepten la responsabilidad de aplicar en el estado, aquello que han aprendido fuera. Además que el teatro por sí sólo contiene la corresponsabilidad para con el espectador.

El futuro

Entregada a su ideología de la sanación para ser una mejor persona, Damaris seguirá impartiendo talleres de escritura para niños y adultos. Además que planea realizar diferentes presentaciones de obras breves contemporáneas y de temática social, para jóvenes y adultos, de la mano de su editorial Azul Turquesa.
También desea hacer una serie de obras cortas para niños y la próxima puesta en escena de La maogra bicolor.

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