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El trabajo sexual no tiene nada de “vida alegre”

El trabajo sexual no tiene nada de “vida alegre”

Sin importar la nacionalidad, la edad o el género, quienes se dedican a la prostitución en el estado han visto en este trabajo una salida a las necesidades económicas o en el caso de quienes vienen de otros países, un escape de las guerras centroamericanas, pero también se ven amenazadas por la discriminación social, los abusos y la violación a sus derechos humanos por parte de dependencias estatales y municipales

Elizabeth Marina / Portavoz

Sin región y sin frontera es el mercado sexual de Chiapas en donde mujeres, hombres y transexuales de distintas edades y nacionalidades salen a las calles, plazas públicas y zonas de tolerancia para ofrecer sus servicios sexuales.
Entre estas personas hay menores de edad, jóvenes, adultos e incluso de la tercera edad, quienes buscan obtener ingresos que les permitan contribuir al gasto diario de sus hogares. En su mayoría son mujeres, le siguen las trans y una minoría está conformada por hombres; se estima que más del 40 por ciento son amas de casa y que un número significativo son mujeres indígenas.
La oferta sexual en el estado, según datos de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” A. C., está compuesta también por mujeres de otras entidades del país como Veracruz, Tabasco y Campeche, y de otros países como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Sin importar la nacionalidad, la edad o el género, quienes se dedican a la prostitución en el estado, han visto en este trabajo una opción para solventar las necesidades económicas que enfrentan.
De acuerdo con la presidenta de Brigada Callejera, Elvira Madrid Romero, es en las zonas de tolerancia en donde se presenta el mayor número de violaciones a los derechos humanos de las y los trabajadores sexuales, siendo las autoridades municipales y estatales las que más incurren en actos de explotación y discriminación.
En entrevista, destacó que en el caso de Tuxtla Gutiérrez los cobros excesivos e injustificados se han aplicado desde hace varios años y han sido la principal queja de las sexoservidoras, ya que se termina afectando no sólo la remuneración final que obtienen sino también el número de clientes que visita la zona.
Y es que, a los clientes se les cobra 20 pesos por visita y cinco pesos por el servicio de sanitarios, en tanto que las trabajadoras sexuales pagan entre 140 y 200 pesos diarios por habitación, 100 pesos por cada revisión médica quincenal, 159 pesos por las tarjetas de control sanitario, 200 pesos por prueba de VIH y 89 pesos la de sífilis; esto aunado a que el sector salud revende los codones a 1.50 o 2 pesos en la zona, sin contar las pruebas de embarazo que les exigen incluso a las mujeres de la tercera edad.
“Todos quieren sacar provecho de las compañeras, les cobran todos los servicios y además no tienen servicio de agua, la que les llega está sucia y es un problema grave de salud”, agregó.
Es importante mencionar que en la zona de tolerancia en la capital chiapaneca trabajan alrededor de 120 mujeres, sin embargo, existe un número grande de sexoservidoras que prefiere laborar en las calles, principalmente las del primer cuadro de la ciudad, en donde también se enfrentan a un ambiente de violencia, machismo, alcoholismo y exclusión social.
Por la “mala imagen” que dan a la ciudad, algunos grupos ciudadanos han emitido denuncias para que estas sean retiradas de las calles y enviadas a la zona de tolerancia u otros espacios en donde puedan brindar sus servicios “sin dañar la moral de terceros”, no obstante, de acuerdo con autoridades municipales, este es un tema pendiente y hasta ahora no se tiene contemplado algún plan de acción.
Elvira Madrid recordó que a partir de que el gobierno del estado facultó al Ayuntamiento el control sanitario de las trabajadoras sexuales, éstas se convirtieron en una fuente de empleo indirecta ya que tienen que gastar en médicos, laboratoristas, enfermeras y en policías.
“Los derechos de las trabajadoras sexuales no son respetados aunque ellas aportan más beneficios que otros trabajadores, las denuncias, sobre todo lo que hemos observado en Tuxtla, ya las hemos dado a conocer a las autoridades competentes pero seguimos sin ver respuesta, hoy precisamente les volvimos a recordar por si ya lo habían olvidado”.

Casos llegan a la cedh

Este lunes 17 de julio, los hechos presuntamente violatorios a los derechos humanos de las sexoservidoras que se denunciaron a través de las redes sociales fueron radicados a la Visitaduría General Especializada en Atención de Asuntos de la Mujer de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), a cargo de Jakelin Sauza Marín.
La Visitaduría de la Mujer acudió al lugar de los hechos para realizar diversas entrevistas e investigar de fondo los casos denunciados.
En este sentido, Sauza Marín explicó que se realizan acciones para proteger los derechos humanos de las y los trabajadores sexuales, principalmente de quienes se encuentran en mayor vulnerabilidad de discriminación social.
Finalmente, señaló que diversas Organizaciones de la Sociedad Civil, activistas y funcionarios públicos han sostenido reuniones de trabajo con esta dependencia a fin de crear y mejorar los mecanismos de protección a los derechos humanos de este sector.

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