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En la Mira / Héctor Estrada

En la Mira / Héctor Estrada

Unach, en quiebra y sin responsables procesados

Todavía bajo investigaciones judiciales por su posible participación en la “estafa maestra”, el nombre de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) ha aparecido nuevamente en el “ojo del huracán”, ahora dentro del diagnóstico realizado por la Cámara de Diputados que dio a conocer la lista de las nueve universidades del país en crisis financiera.
Se trata de las universidades autónomas de Chiapas, Estado de México, Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelos, Nayarit, Benito Juárez de Oaxaca, Sinaloa, Tabasco y Zacatecas. Son instituciones que se encuentran en números rojos, e incluso están en riesgo de no poder solventar el pago de salarios y prestaciones laborales para el resto del año debido a un déficit en sus finanzas que suma 18 mil 619 millones de pesos.
De acuerdo al reporte hecho público por el portal Animal Político, la mayoría de las instituciones arrastra graves déficits financieros debido a tres causas identificadas que derivaron en más adeudos. Durante años se incrementó la plantilla laboral de las universidades, pero los puestos no fueron reconocidos por la Secretaría de Educación Pública ni por la Secretaría de Hacienda.
Otro de los problemas presupuestales tienen que ver con los convenios de prestaciones adicionales que las instituciones hicieron con los sindicatos y que no estaban contemplados en el modelo de financiamiento de la SEP y Hacienda; además del peso financiero de las pensiones y jubilaciones que originaron que las instituciones no tuvieran para pagar otras obligaciones y, que a su vez, derivaron en deudas con la seguridad social e impuestos como ISR e IVA.
En la mayoría de los casos, como el de la Universidad Autónoma de Chiapas, la quiebra financiera tiene que ver directamente con malos manejos administrativos y la corrupción. De acuerdo a datos hechos públicos por el nuevo rector, la Unach registra actualmente una deuda superior a los dos mil millones de pesos. Es la tercera deuda universitaria más elevada del país, tan sólo superada por la Universidad Veracruzana y la Autónoma de Zacatecas.
La Unach pasó de una deuda de 250 millones de pesos al cierre de la administración de Jaime Valls Esponda (en 2014) a una de dos mil 238 millones de pesos al finalizar la rectoría de Carlos Eugenio Ruiz Hernández. No es un asunto que pudo pasar desapercibido. Desde 2016 la problemática fue advertida mediante diversas notas periodísticas y denuncias anónimas.
Al interior de la universidad era un secreto a voces, pero nadie se atrevió a denunciar formalmente las irregularidades. Ninguno de los sindicatos al interior de la Autónoma de Chiapas fijó postura al respecto para denunciar lo que estaba sucediendo o exigir una investigación sobre ello.
Y es que, actualmente la Autónoma de Chiapas también es investigada debido a irregularidades por más de 60 millones 952 mil pesos que recibió y ejecutó durante las rectoría de Ruiz Hernández. Se trata de recursos destinados para fines que, al igual que lo sucedió con la Universidad Politécnica de Chiapas, tampoco han sido comprobados a cabalidad y forman parte de las indagatorias realizadas por la “Estafa Maestra”.
Apenas el mes de agosto pasado el actual rector de la Unach, Carlos Natarén, confirmó el proceso de investigaciones que las autoridades federales realizan sobre la universidad en torno al caso. Señaló que la rectoría bajo su cargo colabora de manera abierta con las autoridades judiciales para la entrega de la documentación necesaria, “sin brindar protección a ninguno de los ex rectores involucrados”.
Lo asombroso del caso es que, pese a todo el cúmulo de anomalías registradas durante la gestión de Carlos Eugenio Ruiz Hernández, hasta el momento no existe denuncia formal hecha pública por parte de las nuevas autoridades universitarias contra ex funcionarios de la pasada administración. Han dejado que sean el gobierno federal quien asuman los procesos judiciales en un evidente acto de “deslinde” que abre los fantasmas y sospechas sobre una posible la complicidad omisa… así las cosas.

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