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Participa Unicach en reedición de  Filosofía y tiempo final, de Eduardo Subirats

Participa Unicach en reedición de Filosofía y tiempo final, de Eduardo Subirats

El filósofo compartió con universitarios sus reflexiones e ideas

Antonio Durán Ruiz/Docente de la Maestría en Historia Unicach-Unach

El último viaje de Eduardo Subirats a Chiapas en 2013 fue de gran estímulo para que la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Autónoma de Chiapas (Unach) y Afínita Editorial consideraran de suma importancia reeditar Filosofía y tiempo final, un libro coyuntural que advierte, con fundamentos filosóficos e históricos, el papel de la ciencia y la tecnología en los momentos actuales; son reflexiones que ninguna universidad responsable puede soslayar.
La reedición de este libro fue gestionada por los investigadores Arturo Aguirre (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla); Arnulfo Zepeda Ramos, Elí Santos, José Martínez Torres y Antonio Durán (Unach); Florentino Pérez Pérez y Rafael Araujo (Unicach).
En ese libro, el escritor Eduardo Subirats realiza un viaje intelectual a través de los senderos negativos de la civilización, de sus aporías, pero llevando el hilo de Ariadna y compartiéndolo con sus lectores mediante la exposición clara y de un pensamiento libre y crítico.
Subirats plantea en Filosofía y tiempo final la raíz del desgarramiento del hombre moderno consigo mismo y con las cosas, la vitalidad del progreso que al mismo tiempo el debilita la vida; el autor dice que el problema real y radical que nos atañe a todos es la destrucción sistemática de la naturaleza, y el empobrecimiento biológico y espiritual de nuestro ser.
Uno de sus mayores intereses radica la reconstrucción de una memoria cultural en la que tengan cabida nombres y obras tradicionalmente silenciadas por el canon; también encara el futuro del calentamiento global, de las guerras indefinidas, la destrucción de las especies y el progreso global del hambre; desde esa dialéctica piensa de nuevo el significado del ser, expresa los fines éticos de nuestra existencia en la comunidad planetaria y proyecta una auténtica educación estética de la humanidad.
El filósofo catalán considera necesario abrir la inteligencia a la imaginación del mundo, a sus posibilidades de creación y libertad, que despliegue a la realidad de la existencia, en lugar de encerrarla en la parcialidad administrada de conocimientos especializados, políticas regionales o componentes fragmentarios de la realidad humana catapultados a escala global.
La visión de Subirats se engarza a una fecha, 14 de mayo de 1957, cuando Rosario Castellanos pronunció un discurso en Tuxtla Gutiérrez acerca del papel que le toca desempeñar al intelectual, que no es el acumulador de datos, ni el que deslumbra a sus oyentes vaciando el receptáculo de su memoria; el intelectual, dijo la autora de Balún- Canán, se apropia de las conquistas del espíritu, asimila la tradición cultural y la convierte en substancia propia. El saber no es un adorno sino el manantial del que brotan los pensamientos y los actos. La observación de Rosario también es vigente dentro de un tiempo en el que los seres humanos se vuelven cada vez más superfluos.
Para Eduardo Subirats y Rosario Castellanos la humanidad es una tarea, un proceso, una construcción, que es preciso cumplir durante el tiempo de nuestra existencia y nos alertan contra los ídolos falsos, los equívocos funestos y los fraudes, contra la castración de nuestra facultad de análisis y de crítica, nos invitan a que no abandonemos el decoro de seres pensantes para seguir la fácil corriente de los que aceptan la mentira de hoy.
Una sociedad camina sobre bases firmes cuando responde a los proyectos intelectual, ético y estético; si no se cumplen entonces nuestra naturaleza será como la de ciertos personajes que deambulan la ficción de Trópico de Cáncer de Henry Miller: “Una jungla por la que vagan espíritus flacos y de garras aguzadas”. El arte juega un papel preponderante porque tiene la función de renovar la percepción de las cosas, desenajenar los sentidos, suprimir en el hombre su condición de autómata, nos ayuda a cruzar el espejo de las ilusiones, de las ideologías, y arribar a otros mundos donde radica lo tremendo de nuestra verdad profunda. Por ello, Subirats coloca al arte, no sus simulacros, en el centro de la formación humana.
La nueva edición de Filosofía y tiempo final fue presentada en el auditorio de la licenciatura de Historia de la Unicach, con la participación de su autor.

 

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