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Se perfila 2017 como el año más violento de la historia
FOTO: ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM

Se perfila 2017 como el año más violento de la historia

Desde la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, hasta la inadecuada aplicación del sistema de procuración de justicia, el panorama de la violencia en México empeora desde abril del año pasado según el más reciente informe del Observatorio Nacional Ciudadano

Agencias

¿Qué son 18 minutos? Menos de un capítulo de una serie, un ciclo en la lavadora, cinco canciones seguidas. En México, es el tiempo promedio en que hubo una víctima por homicidio en los primeros ocho meses de 2017.
El dato se desprende del más reciente informe del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), que recoge el reporte de delitos de alto impacto registrados en el mes de agosto. El director general de la organización, Francisco Javier Rivas, lo dice sin cortapisas: “Este podría ser el año más violento de la historia moderna de México”.
Rivas, en entrevista con RT, precisa: “Comparando los primeros ocho meses del 2017 contra los de 2016, tenemos aumentos de todos los delitos”. Pero, ¿qué explica este repunte de violencia en uno de los países más importantes de América Latina?

Brote de violencia

El 2011 había sido considerado, hasta ahora, como el más violento en la historia moderna de México. A partir del 2012, la incidencia del delito de homicidio empezó a disminuir, pero en abril del año pasado esa tendencia se rompió.
De acuerdo a los datos del Observatorio, los meses de junio, julio y agosto de 2016 figuran entre los más violentos de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, cuando “se acumularon el mayor número de carpetas de investigación por el delito de homicidio”. En 2017, las cosas no mejoran.
Si se mantiene la tasa promedio de homicidios dolosos contabilizados en los primeros ocho meses de 2017, “este año terminaría con una cifra récord de 27 mil 955 50 víctimas de este ilícito”, refiere el informe. Rivas es más específico: “En México estamos viviendo un brote de violencia”.
Solo los delitos de homicidio culposo y robo a transeúntes experimentaron una disminución en agosto, con respecto al mes anterior, de 2.55 y 6.51 por ciento, respectivamente. El resto, aumentó: homicidio doloso (4.19); secuestro (8.55); extorsión (26.98); robo con violencia (10.80); robo de vehículo (5.43); robo a casa habitación (5.49); robo a negocio (5.30) y violación (8.73 por ciento).

¿Cuáles son las causas?

Para Rivas, ese fenómeno no se puede atribuir a un solo factor: elementos como la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, que permitió la proliferación de nuevos liderazgos en el narco; hasta la implementación del nuevo sistema de justicia penal, han contribuido al incremento de las cifras rojas en todo el país.
“Yo no creo que el nuevo sistema de justicia penal haya permitido el aumento de la violencia, quiero ser muy claro con eso, sino que la migración de un proceso a otro ha generado espacios de oportunidad para los delincuentes, sobre todo porque los operadores no están bien entrenados”, aclara el director de la ONC.
Otro elemento que incide, en su criterio, es la declaración —por parte del Ejecutivo— de la detención de “objetivos prioritarios”: “Si tú detienes a un capo de una organización que se rige bajo la violencia, lo que haces es que permites que haya disputas entre bandas por tener el liderazgo […] Hay luchas intestinas de los grupos y entre organizaciones criminales y, en medio, también está el Estado”.

Desigualdad

Si bien las disputas territoriales de los carteles y bandas de crimen organizado son responsables de buena parte de la violencia, el carozo del problema radica en la desigualdad. El informe considera que la ausencia de “un buen crecimiento económico estable, la falta de inversión en educación, ciencia y tecnología, así como la escasa generación de empleos de calidad que sean bien remunerados” atizan las dificultades para combatir el flagelo.
En México, de acuerdo a las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el 2016, un total de 53.4 millones de personas (43.6 por ciento de la población) viven en condiciones de pobreza y otros 9.4 millones están en situación de pobreza extrema, lo que representa un aumento con respecto a las cifras de 2010.
Esos números “incentivan la participación de la población en la comisión de ilícitos”, advierte el reporte de la ONC. Para los especialistas, si no se atiende el asunto mediante una política pública integral que combata las causas estructurales de la violencia, “difícilmente se podrá resolver eficazmente la crisis de seguridad que enfrenta México desde hace más de una década”.
Mientras tanto, la violencia leva y en el periódico del domingo, fácilmente, pueden leerse noticias sobre los 11 periodistas asesinados sólo en este año, la petición de una alerta de género por la cantidad de feminicidios en Puebla, las denuncias sobre los “esclavos” del narco al norte de México, la ola de secuestros en Nuevo León o el asesinato de diez transportistas en Guerrero, víctimas de las disputas en el comercio de la goma de opio. “Hay incentivos para la ilegalidad en muchos sectores”, acota Rivas.

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