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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor
Foto:Tania Olmedo/EsImagen.com.mx

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

¿Izquierda neoliberal?

“No sé dónde esté Morena desde el punto de vista ideológico”. Esas declaraciones del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas le han de haber caído como un cubetazo de agua congelada a quienes viven vociferando contra todo aquel que ose disentir llamándolos de derecha o conservador. Es esa visión maniquea del país donde no existe la pluralidad ideológica. Corresponde a la edificación del pensamiento único propio de los gobiernos autócratas y autoritarios. La oposición, a la que llaman moralmente derrotada, no tiene derecho a opinar, disentir, criticar o manifestarse. En síntesis, no tiene derechos.
Se trata de un gobierno que borra con la derecha lo que escribe con la izquierda. Es cada vez más próxima al Salinismo que diseñó una política económica que favoreció a unos cuantos y estableció las bases de la pobreza perenne y la desigualdad extrema en nuestro país. Son padre e hijo. Sólo que nada es igual, tiene sus matices. La izquierda se consolidó con la escisión del PRI que dio lugar a la corriente democrática que encabezó el ingeniero Cárdenas, Muñoz Ledo, Heberto Castillo y un poquito atrás de la foto López Obrador. Pintó su raya con los partidos declarada y abiertamente comunistas o socialistas. Los absorbió, pero los fue diluyendo ideológicamente.
Por eso Morena es un mazacote, movimiento le dicen, en el que confluyen lo mismo expriístas, expanistas, experredistas, petistas y hasta un partido abiertamente religioso. Pero esto dista mucho del Pacto de la Moncloa o la Transición Chilena que unificaron a izquierdas y derechas.
En su afán de pasar a la historia la 4T combina a personajes diametralmente opuestos como Lázaro Cárdenas o Francisco I. Madero. Utiliza a todos los personajes que el PRI se encargó de canonizar durante varias décadas y son parte de nuestro subconsciente colectivo. En ese afán caen reiteradamente en contradicciones, como recién sucedió con el pastor Arturo Farela de la Confraternidad Nacional de las Iglesias Cristianas Evangélicas quien anunció que participarían promoviendo los valores y el evangelio a los jóvenes becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. O se fueron con la finta o los están usando, porque el presidente ya negó que esto fuera cierto. Y qué decir del Padre Solalinde, ambos personajes participaron con sendos mensajes en el circo que armaron en Tijuana en defensa de la soberanía después de haber aceptado el operativo de la Guardia Nacional en la frontera sur. ¿Qué diría Juárez, el gran promotor de las leyes de reforma, que separaron a la iglesia del estado y construyeron las bases del Estado laico?
En materia económica, ya lo hemos señalado en este mismo espacio, se observa un concubinato entre los grandes millonarios del país encabezados por Carlos Slim. Representan el 1% de la población que acumula una riqueza similar a la del 95% de los mexicanos. Son esos capitales con influencia en varios países y que cotizan en Wall Street. Ellos son mexicanos, pero sus capitales no. Mientras el estado se gasta todo el dinero público en programas sociales, ellos se encargarán de los proyectos de infraestructura en el país. No invierten en el nuevo aeropuerto de Santa Lucía, porque no es negocio, sino simplemente un capricho a costillas del erario. Tampoco en el tren maya por las mismas circunstancias. En materia energética, ya aceptaron que el gobierno mantenga el monopolio. Saben que el Estado es un mal empresario al que no le importan las perdidas ni el oneroso gasto que representa un sindicato que simboliza parte de la inoperancia financiera de Pemex.
Así es como se va consolidando la Economía Moral que propone el presidente. Si nos remitiéramos a la causa y efecto, habría que evaluar el resultado de la política asistencialista. Chiapas es el mejor ejemplo de que los miles de millones invertidos en los últimos 20 años para acabar con la desigualdad, sólo sirvieron para multiplicar la pobreza. 76% de nuestra población para ser exactos.

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