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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

T-Mec, ¿derrota para México?

Lo acordado en el T-Mec por los negociadores mexicanos y aprobado por el Senado mexicano representa un serio revés para nuestro país en la relación comercial con los Estados Unidos. Afectará nuestra de por sí, deteriorada economía. La amenaza de cancelar el TLC por parte de Trump, surtió sus efectos y en la negociación perdió México. El mandatario norteamericano dirigió sus ofertas de campaña a la clase media afectada por empresas manufactureras que optaron por aprovechar la mano de obra comparativamente más barata de países como China, la India y en menor grado México. Sólo que nuestra cercanía significa una mayor ventaja competitiva.
Nuestras exportaciones han disparado la creación de fuentes de empleo. Cierto es que somos importadores de maíz, gas natural, turbosina y gasolina. México importa la tercera parte del maíz que comemos; la mitad del trigo, 80 por ciento del arroz y entre 30 y 50 por ciento del frijol. Hablar de soberania alimentaria es un sueño guajiro de los 70s en mundo globalizado donde ningún país produce todo lo que consume.
Somos el sexto país en la producción de automoviles. Representa nuestro mayor ingreso de divisas. En 2018 ingresaron al país 294 mil 588 millones de dólares; es decir, 5.6 billones de pesos (con un tipo de cambio de 19 pesos); esta cantidad representa cerca de 25 por ciento del PIB del país. De esta cantidad, cerca de la mitad (48.2 por ciento) ingresó gracias a las exportaciones del sector automotriz. Esta rama de la economía captó 142 mil 177 millones de dólares en 2018, 12.2 por ciento más que el año previo. Las exportaciones agroindustriales son el segundo rubro en divisas, con 11.6 por ciento. Le siguen las remesas, con 11.4 por ciento; la Inversión extranjera directa (IED), con 10.7 por ciento, las exportaciones petroleras, con 10.4 por ciento y el turismo internacional, con 7.6 por ciento.
Son precisamente los rubros donde los negociadores norteamericanos pusieron el dedo índice. Principalmente en la industria automotriz. Amenazan con un gravamen de 2.5 a nuestras exportaciones de no cumplir con dos condiciones. Una de ellas es que el contenido regional de este sector subirá de 62.5 a 75 por ciento, por lo que sólo 25 por ciento de los insumos se podrá adquirir en cualquier parte del mundo. La segunda es que México deberá incrementar considerablemente los salarios para los trabajadores de la industria, lo cual representaría los salarios mejores pagados del país, totalmente fuera de contexto respecto de los salarios que se reciben incluso entre los profesionistas mejor pagados del país. La industría automotriz genera alrededor de 900 mil empleos. En pocas palabras nuestra ventaja competitiva desaparecería. No crea usted que el presidente norteamericano quiere mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mexicanos. Lo que quiere son nuestros empleos. Quiere obligar a los fabricantes comenzando por las marcas americanas (Ford, Chrysler y General Motors) a regresar a los Estados Unidos. De cualquier manera son el segundo fabricante de vehiculos a nivel mundial despúes de China.
Por si faltaba más, Napoleón Gómez Urrutia, acordó con los líderes sindicales de Canada y Estados Unidos aumentar el número de trabajadores sindicalizados, siendo que las leyes mexicanas en materia laboral dejan a los patrones en clara desventaja. Quieren también eliminar en México la subcontratación laboral. Comparativamente el mayor perdedor será nuestro país. Los fabricantes de vehiculos tienen los días contados. Buscarán mejores alternativas. Es una tontería suponer que los trabajadores serán los más beneficiados. Lo que viene para México es una disminución en la fabricación de automoviles y los consecuentes despidos en la industría por recorte y ajustes de personal. También el encarecimiento de los vehiculos afetando el poder adquisitivo de los mexicanos. El aumento en el costo de producción afectará el precio final. De por si la recesión representó una caida drástica en las ventas.
La supervisión laboral de nuestras empresas que incluyó Estados Unidos en el T-Mec, significa no solo la injerencia, sino la discrecionalidad con la que aplicaran sanciones en caso de incumplimientos a juicio de ellos. Es el tiro de gracia para México. Significará a mediano plazo un mayor desempleo. Y eso sin contar que también quieren meter su cuchara en nuestra agroindustria. No lo hacen por ayudar a México. Ellos no tienen amigos, solo intereses. El fracaso en la negociación del tratado es producto de nuestra impericia y nuestra sumisión a los dictados de Trump que ya nos tomó la medida.

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