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Alguien tiene que ceder / Rodrigo Ramón Aquino

Alguien tiene que ceder / Rodrigo Ramón Aquino

Los maestros de la CNTE han amenazado con incrementar la intensidad de sus protestas. Alerta máxima, han dicho algunos. La etapa más agresiva desde que se plantaron, han dicho otros. Lo cierto es que han emitido un ultimátum: El gobierno federal tienen hasta el 22 de agosto para derogar la reforma educativa o ya verá.
Mientras tanto, diversos actores políticos y sociales, han exhortado a la coordinadora nacional a iniciar en tiempo y forma el nuevo ciclo escolar.
Zoé Robledo, por ejemplo, sostuvo que la liberación de algunos de los principales líderes magisteriales, debe ser entendida como una muestra de buena voluntad de las autoridades para transitar de la confrontación al dialogo en bien de la educación de miles de niños, niñas y jóvenes.
Por su parte, el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, pidió a los profesores que sin ceder a su lucha, inicien el nuevo ciclo escolar, de lo contrario perderán el apoyo moral y económico de algunos padres de familia.
Y los maestros ahí siguen, empeñados en lograr lo imposible. Pese a acusaciones de corrupción de los líderes, pese a los agravios al libre tránsito, al estado de derecho y a la economía local.
Imposible, porque de ceder el gobierno federal a su demanda irreflexiva, sin puntos medios, le dará al resto de la población la fórmula rudimentaria pero efectiva para doblegar al Estado, trayendo consigo el caos (no podemos convertirnos oficialmente en un pueblo sin ley).
El Estado no debe ser doblegado y la disidencia no puede salirse completamente con la suya. Perdería la ciudadanía. Ni rectoría ni secuestro de la educación. En el punto medio debe hallarse la solución que más convenga a todos, no sólo a las autoridades, no sólo al magisterio. Alguien tiene que ceder, sin duda, pero de ambos bandos. El tiempo se acaba.

Ágora

En 2013, el entonces alcalde de Comitán de Domínguez, Chiapas, Luis Ignacio Avendaño (PVEM), anunció con bombo y platillo que se había concretado “la sustitución de equipo de bombeo” y que permitiría que el municipio tuviera constantemente agua. Sin embargo, a pesar de haber comprado los ocho equipos y dos transformadores, el líquido nunca llegó a los barrios; ni en 2014 ni en 2015 y, para variar, ese año el cabildo adeudaba a la CFE más de 36 millones de pesos. Ahora, el edil priísta Mario Guillén Domínguez, quien tomó protesta en octubre de 2015, informó que dos equipos valuados en 7 millones de pesos se averiaron y el ayuntamiento lleva casi un mes sin agua. La cuestión que tienen en el aire los comitenses, nos cuentan, es a quién reclamarle, si al alcalde anterior o al nuevo (Kiosco, de El Universal).

Corrillo

Eduardo Ramírez Aguilar y Fernando Castellanos Cal y Mayor empiezan a dar muestras de querer recomponer sus situación por el bien del proyecto verde de cara al 2018 (al menos en las fotos). Conocidas son sus patadas bajo la mesa, su tensa competencia por ser el favorito del número uno, lucha que incluso ha llegado a los excesos. Pero tienen que aliarse si es que quieren quitar de su camino a quien representa su inmediata piedra: Luis Armando Melgar. Si sumando fuerzas lo consiguen, ya tendrán tiempo de ocuparse de Roberto Albores Gleason, y luego, y ahora sí, dejar de fingir amistad y a darse con toditito.

Contacto:
9611395592
@roraquiar

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