El biólogo, exdirector del ZooMAT y colaborador cercano de Miguel Álvarez del Toro, fue reconocido por cuatro décadas de trabajo científico, manejo de fauna silvestre y protección de especies amenazadas
AquíNoticias Staff
Carlos Guichard Romero ha pasado buena parte de su vida entre bosques, humedales, animales silvestres y proyectos de conservación. Este domingo, cuatro décadas de trabajo llegaron al pleno del Congreso de Chiapas.
En sesión solemne, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar le impuso la Medalla “Miguel Álvarez del Toro”, máximo reconocimiento ambiental que entrega el Poder Legislativo estatal a quienes han contribuido de manera destacada al conocimiento y protección del patrimonio natural de Chiapas.
El reconocimiento tiene una carga particularmente personal para Guichard: trabajó junto a Miguel Álvarez del Toro, a quien considera su maestro, guía y amigo.
Por eso, cuando recibió la medalla, decidió trasladar el reconocimiento hacia quienes han trabajado junto a él.
“Esta medalla no es un premio individual, está dedicada a cientos de personas que han dado lo mejor de sí”.
De estudiar animales a proteger sus hábitats
La trayectoria de Guichard Romero se ha concentrado en el estudio de los vertebrados terrestres, la conservación de fauna silvestre y el equilibrio de los ecosistemas de Chiapas.
Entre 1999 y 2007 dirigió el ZooMAT, una de las instituciones ambientales más reconocibles del estado. Durante ese periodo se fortalecieron programas de conservación para especies amenazadas como el tapir mexicano, el jaguar, el pavón, además de reptiles y aves rapaces.
También es socio fundador de la Sociedad Herpetológica Mexicana.
Su trabajo ha seguido una lógica que rebasa la observación científica: conocer una especie también significa entender qué necesita para sobrevivir y qué ocurre con los ecosistemas cuando comienza a desaparecer.
Una medalla con nombre y legado
El reconocimiento lleva el nombre de una de las figuras centrales de la historia ambiental de Chiapas.
Miguel Álvarez del Toro dirigió durante 52 años el Instituto de Historia Natural del Estado de Chiapas y participó en la creación del sistema estatal de áreas naturales protegidas que incluye reservas como El Ocote, El Triunfo, La Encrucijada y La Sepultura.
También dejó como parte de su legado el zoológico que desde 1980 lleva su nombre: el Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro, ZooMAT, dedicado a especies de fauna de Chiapas, incluidas algunas amenazadas.
Guichard formó parte de esa escuela.
“Gracias, don Miguel, por entregar tu vida y obra a Chiapas, por tu dignidad, ética y profesionalismo”, expresó durante la ceremonia.
El reconocimiento también dejó una advertencia
El discurso del biólogo no se quedó únicamente en el agradecimiento.
Guichard señaló que el respaldo a la ciencia ambiental todavía enfrenta limitaciones y recordó que la conservación no puede descansar sobre esfuerzos individuales.
“Su resguardo y protección no debe ser un esfuerzo individual, es tarea de todos y todas”, sostuvo al referirse al ZooMAT y las áreas naturales protegidas.
El planteamiento resulta especialmente pertinente para un estado cuya riqueza natural necesita instituciones capaces de sostener proyectos durante décadas, más allá de administraciones y reconocimientos personales.}
Cuarenta años y una misma tarea
Durante la sesión, la diputada Getsemaní Moreno Martínez destacó que la trayectoria de Guichard ha contribuido al desarrollo científico del estado y a la protección de la fauna silvestre.
La diputada Valeria Santiago Barrientos recordó, a su vez, que la Medalla Miguel Álvarez del Toro fue creada para distinguir a quienes han dedicado su trabajo a la conservación y al fortalecimiento de la conciencia ambiental.
Acompañaron la ceremonia la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Alejandra Gómez Mendoza; el presidente del Poder Judicial, Juan Carlos Moreno Guillén; rectores, colectivos ambientalistas y autoridades estatales.
Para Guichard, sin embargo, el significado del reconocimiento volvió una y otra vez al territorio.
Observar especies, recorrer bosques y humedales, recuperar animales y devolverlos a su entorno sigue siendo, dijo, “el mejor premio”.
La medalla reconoce 40 años de trayectoria. El trabajo que representa, como él mismo recordó, continúa cada vez que una especie, un bosque o un humedal necesita ser protegido.








