Agua, alimentos, radio, linterna, documentos, medicinas y un silbato forman parte del equipo básico. La mochila debe adaptarse a cada familia y permanecer accesible para una evacuación
AquíNoticias Staff
Un sismo, una inundación o una evacuación pueden dejar durante horas sin electricidad, telefonía, transporte o acceso inmediato a suministros. La preparación empieza antes: el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recomienda contar con una mochila cuyos artículos permitan cubrir las primeras 72 horas posteriores a una emergencia.
No se trata de llenar una maleta con todo lo disponible en casa. La mochila debe poder transportarse, permanecer en un sitio visible y accesible y colocarse cerca de la ruta de evacuación previamente identificada. El ISSSTE recomienda, además, adaptarla a las necesidades de niñas y niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad y mascotas.
El agua va primero
Cenapred incluye agua embotellada y alimentos no perecederos entre los elementos básicos para afrontar las primeras 72 horas. Recomienda productos livianos, fáciles de abrir y que proporcionen energía.
Aquí existe una precisión importante frente a algunas listas que circulan en internet: Cenapred no establece en esa guía que tres litros por persona sean suficientes para las 72 horas.
Como referencia internacional más conservadora, la Cruz Roja Americana recomienda aproximadamente un galón de agua —unos 3.8 litros— por persona y por día para beber y saneamiento, con suministro para tres días cuando se trata de una evacuación. Eso equivale a alrededor de 11.4 litros por persona para 72 horas, aunque transportar todo ese volumen dentro de una sola mochila puede resultar poco práctico y obliga a complementar el equipo con reservas domésticas.
Linterna, radio y silbato pueden hacer la diferencia
La falta de electricidad o telefonía modifica rápidamente las condiciones de una emergencia.
Por ello, Cenapred recomienda llevar linterna con pilas, radio que pueda funcionar sin internet ni redes de telefonía, baterías y un silbato. El radio permite seguir las indicaciones oficiales cuando fallan otros medios de comunicación; el silbato puede utilizarse para pedir ayuda si una persona queda atrapada.
También conviene incorporar un cargador portátil para teléfonos cuando sea posible, aunque el celular no debe convertirse en la única vía para recibir información.
Documentos: protegidos y respaldados
La mochila también debe permitir resolver lo que ocurre después de ponerse a salvo.
Cenapred recomienda guardar fotocopias de documentos importantes o respaldos digitales, junto con dinero en efectivo y copias de las llaves de la vivienda. Profeco menciona entre los documentos útiles actas, CURP, identificación, pólizas, escrituras y pasaporte.
Lo recomendable es protegerlos del agua mediante una bolsa hermética y mantener actualizado el respaldo digital.
Las fotografías recientes de integrantes de la familia y mascotas también pueden incorporarse al equipo para facilitar su identificación si alguien se extravía durante una emergencia.
El botiquín debe responder a tu familia
No existe una mochila idéntica para todos.
Las autoridades mexicanas recomiendan incluir botiquín de primeros auxilios y medicamentos, con especial atención a quienes siguen tratamientos médicos. Si hay bebés, adultos mayores o personas con necesidades particulares, deben incorporarse sus insumos específicos.
Un botiquín doméstico puede incluir materiales para atender lesiones menores, como gasas, vendas, curitas, guantes y elementos básicos de higiene. Los medicamentos prescritos deben corresponder al tratamiento real de cada persona y mantenerse dentro de su periodo de vigencia.
La Cruz Roja recomienda, cuando sea posible, contar con una reserva de siete días de medicamentos de uso habitual, una previsión más amplia que las 72 horas del equipo de evacuación.
Ropa, higiene y necesidades particulares
Una muda de ropa, prenda de abrigo, impermeable, manta y artículos básicos de higiene completan la preparación.
También hay que pensar en aquello que una lista genérica puede olvidar: pañales y alimento para bebés, lentes, aparatos médicos, productos de higiene menstrual, alimentos y correa para mascotas o cualquier insumo indispensable para una persona con discapacidad. El principio es sencillo: la mochila debe responder a quienes realmente viven en la casa.
No basta con armarla una vez
Una mochila preparada hace dos años puede contener alimentos vencidos, baterías descargadas, medicamentos caducos o documentos que ya no corresponden con la situación de la familia.
Protección Civil recomienda revisar periódicamente su contenido, especialmente fechas de caducidad y condiciones de alimentos y medicamentos.
La preparación incluye otro elemento menos visible: todos en casa deben saber dónde está la mochila, cuál es la ruta de salida, dónde reunirse y qué responsabilidades tiene cada integrante. La Coordinación Nacional de Protección Civil recomienda integrar estas acciones dentro de un Plan Familiar y practicar simulacros.
Una mochila no evita un sismo ni impide una emergencia. Lo que sí puede reducir es el tiempo perdido cuando cada minuto empieza a importar.








