El programa Chiapas Puede fue distinguido durante la conmemoración internacional realizada en Chamula. El reconocimiento coloca bajo atención mundial una política que busca llevar lectura y escritura a comunidades históricamente rezagadas
AquíNoticias Staff
El reconocimiento llegó a Chamula, uno de los territorios donde el desafío de alfabetizar no puede separarse de la lengua, la comunidad y las condiciones históricas de acceso a la educación.
Ahí, durante la conmemoración por el 60 aniversario del Día Internacional de la Alfabetización, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar recibió el Premio UNESCO-Confucio de Alfabetización en reconocimiento al trabajo que desarrolla el Gobierno de Chiapas, con respaldo del Gobierno de México, mediante el programa Chiapas Puede.
La ceremonia reunió a representantes de 36 países y convirtió por unas horas a una comunidad de los Altos de Chiapas en sede de una conversación internacional sobre una tarea que sigue pendiente en distintas regiones del mundo: garantizar que aprender a leer y escribir deje de depender del lugar donde se nace.
La distinción reconoce una estrategia que busca llevar la alfabetización hasta las comunidades, con participación de docentes, estudiantes, familias y alfabetizadores. Su planteamiento incorpora además el arraigo cultural como parte del proceso educativo.
Ramírez Aguilar sostuvo que esa dimensión comunitaria es uno de los ejes del programa y convocó a ampliar la participación social para llevarlo hasta los lugares donde persiste el rezago.
“Chiapas Puede tiene alma, corazón, vida y permanecerá para siempre. Nos tocó esta lucha, este momento, pero quienes vienen detrás serán mejores generaciones: será un mejor Chiapas”, expresó.
En su mensaje insistió en una idea que ha colocado en el centro de la estrategia: que alfabetizar no se reduzca a enseñar letras, sino que contribuya también a reconstruir vínculos comunitarios.
“Chiapas Puede no solo alfabetiza, sino humaniza, porque alfabetizar es amar”, afirmó.
El gobernador planteó que los círculos de estudio pueden funcionar además como espacios de convivencia y organización comunitaria. Desde esa perspectiva, aprender a leer y escribir adquiere una dimensión que rebasa el aula: permite acceder a información, comprender documentos, comunicarse con mayor autonomía y participar de manera más amplia en la vida pública.
También agradeció el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y vinculó el programa con la política educativa y social impulsada desde el Gobierno de México.
Durante la ceremonia estuvieron presentes la subdirectora general de Prioridad África y Relaciones Exteriores de la UNESCO, Lidia Arthur Brito; el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo; el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Enrique Javier Ochoa Martínez, y el alfabetizador de Chiapas Puede Luis López Díaz.
El reconocimiento otorgado en Chiapas formó parte de los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO 2026. En esta edición fueron distinguidos seis programas desarrollados en México, Colombia, Líbano, Reino de los Países Bajos, Nigeria y Tailandia.
La ceremonia reunió además a ministras, ministros y representantes de países de África, Asia, Europa y América, junto con habitantes de Chamula e invitados nacionales e internacionales.
Para Chiapas, el premio tiene un valor político e institucional evidente: coloca su estrategia de alfabetización ante una audiencia internacional. Pero el alcance definitivo de Chiapas Puede no se decidirá en la ceremonia ni en el reconocimiento recibido.
Se decidirá en las comunidades.
En cada persona que logre leer por primera vez una receta médica, escribir su nombre, comprender un trámite, mandar un mensaje o acceder por sí misma a información que antes dependía de alguien más.
Ahí está la medida más importante de cualquier política de alfabetización.
El premio reconoce el camino. El resultado tendrá que verse en la vida de las personas.








