Chiapas tiene poco desempleo, pero 77 de cada 100 trabajadores están en la informalidad

La ENOE del segundo trimestre de 2026 muestra una tasa de desocupación de apenas 2.2 %. Detrás de ese dato, 76.9 % de las personas ocupadas trabaja en condiciones de informalidad y la mitad enfrenta condiciones críticas de ocupación

AquíNoticias Staff

En Chiapas, quedarse únicamente con la tasa de desempleo puede ofrecer una imagen incompleta del mercado laboral.

Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación fue de 2.2 %, equivalente a cerca de 50 mil personas. El porcentaje incluso mejoró ligeramente frente al 2.3 % registrado durante el mismo periodo de 2025.

El problema aparece cuando se observa cómo trabajan quienes sí tienen una ocupación.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI estima que 2.2 millones de personas estaban ocupadas en Chiapas, pero 76.9 % lo hacía en alguna modalidad de informalidad laboral. En números absolutos, son alrededor de 1.7 millones de trabajadores.

La informalidad no significa únicamente vender productos en la calle o trabajar en un negocio sin registro. La medición también contempla a personas cuyo empleo no les reconoce plenamente derechos laborales, quienes carecen de seguridad social o trabajan por cuenta propia en actividades de subsistencia.

Así, una persona puede estar considerada como ocupada y, al mismo tiempo, encontrarse en una posición laboral vulnerable.

El dato se vuelve todavía más relevante cuando se revisan los ingresos.

De las personas ocupadas en Chiapas, 65.1 % reportó ingresos de hasta un salario mínimo. Otro 12.1 % apareció en la categoría de trabajadores que no reciben ingresos. Apenas 2.5 % se ubicó entre más de dos y hasta tres salarios mínimos, mientras que quienes superan los tres salarios mínimos representan una proporción mucho menor del empleo estatal.

También permanece elevado el indicador de condiciones críticas de ocupación, que se ubicó en 50.8 % durante el segundo trimestre del año. Un año antes había sido de 51.3 %.

Este indicador permite observar situaciones laborales asociadas con jornadas e ingresos que colocan a las personas en condiciones particularmente desfavorables. El ligero descenso anual no modifica el dato central: aproximadamente la mitad de la población ocupada de Chiapas continúa dentro de esa categoría.

Hay, sin embargo, señales que mejoraron durante el periodo.

La subocupación —personas que tienen empleo, pero necesitan y están disponibles para trabajar más horas— descendió de 8.4 a 5.7 % en un año. En números absolutos pasó a aproximadamente 128 mil personas, 58 mil menos respecto del segundo trimestre de 2025.

También aumentó el número de trabajadores subordinados y remunerados. Este grupo pasó a representar 51.2 % del total de personas ocupadas, con alrededor de 60 mil trabajadores más que un año antes.

El movimiento podría sugerir una mayor presencia del trabajo asalariado, aunque por sí mismo no permite concluir que esos empleos cuenten con contrato, prestaciones o seguridad social. La elevada informalidad obliga a mantener esa distinción.

Los datos del INEGI dejan así dos fotografías que conviven al mismo tiempo.

La primera muestra una entidad donde 97.8 % de la población económicamente activa tiene alguna ocupación.

La segunda muestra que buena parte de esas personas trabaja con ingresos bajos, sin todas las protecciones asociadas con un empleo formal o dentro de condiciones laborales consideradas críticas.

Por eso, el reto laboral de Chiapas no puede medirse únicamente preguntando cuántas personas consiguieron trabajo.

También importa saber qué trabajo consiguieron, cuánto reciben por él y qué derechos acompañan ese empleo.

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