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Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Los patos a las escopetas

Sin querer realizar una defensa a ultranza del gobierno sobre de lo sucedido el pasado jueves en Culiacán, Sinaloa, sí empezaría por considerar que dicho evento, difícil y de compleja lectura por todo lo que esta entraña, le ha permitido, una vez más al presidente, pero en general a millones de mexicanos, reafirmar el conocimiento de ¡en dónde se encuentran los verdaderos enemigos de la Cuarta Transformación! Y no es, insisto, salir a la defensa de un acto fallido que como bien tuvieron que aceptar los secretarios de Seguridad y de Defensa, Alfonso Durazo y Crescencio Sandoval, cometieron al ir tras el cumplimiento de una orden de aprehensión con fines de extradición en que, cuya que la impericia demostrada por quienes estuvieron al frente de este cometido judicial, expusieron a la sociedad civil de la capital sinaloense e incluso como se ha documentado, de las familias de los propios militares destacamentados en dicha ciudad. Esta reacción de fuerza no prevista, obligó al gabinete federal de seguridad una vez enterado del despliegue de fuerza demostrada por la delincuencia organizada, tomar la decisión de suspender el operativo iniciado con los propósitos ya comentados, no sin antes informar y pedir, la anuencia al Jefe máximo de las Fuerzas Armadas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, tal y como él lo confirmó.

Sin querer hacer una cronología de los hechos que por cierto a días ya de lo ocurrido, las primeras versiones oficiales dadas a conocer incluso el mismo día de los hechos y con datos oficiales insisto, aún existen algunos vacíos en la sucesión de los hechos acontecidos, al aceptar incluso el propio presidente, digo más tratándose de un operativo de tal importancia y he ahí el quid del asunto, que ni él ni los “altos mandos” militares según lo informó el general secretario Sandoval, habrían sido informados cuando, sí cuando, el objetivo de tal acción de aprehensión y deportación a los Estados Unidos, era nada más ni nada menos que uno de los hijos del alicaído (¿?) y sentenciado a cadena perpetua Joaquín “El Chapo” Chapo Guzmán, Ovidio Guzmán López alías “el ratón”. Y los signos de interrogación surgen, porque para quienes pensaban que con la captura y reclusión de por vida de Joaquín Guzmán Loera fundador y líder del “Cártel de Sinaloa” estaba acabado, quedó demostrado sobradamente, que la capacidad de operación como de fuerza de reacción y fuego incluso contra de las propias fuerzas armadas, con los hechos de Culiacán de este aciago 17 de octubre de 2019, ha quedado plenamente evidenciado. ¡Uf, re uf y recontra uf!

Sin dejar de considerar que el fallido operativo trajo zozobra y desazón de la población “culiche”, los sucesos deben ser esclarecidos a cabalidad incluso haber sanciones de quién o quiénes al mando, en principio no hubieran informado a sus superiores. Pero lo que realmente trasciende y es punto central de estos comentarios, es que no se acababa de dispararse el último tiro del enfrentamiento registrado, cuando y gracias a las ¡benditas redes! sociales (dixit amlo), de inmediato la reacción de sus adversarios políticos como quiénes, su brazo derecho de opinócratas, salieron a gritarle a la cara al presidente el no haber salido en defensa del “estado de derecho” (no del chueco que ellos aplicaron), desgarrándose las vestiduras en nombre de la ley y la justicia ¡hipócritas! Y ante las versiones de que habrían soltado al sujeto objeto del operativo militar, es decir a Diego Guzmán uno de los “chapitos” (hay otros tres jijos), con gritos furibundos como si tuvieran calidad moral para ello, pedían que el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador ¡renunciara! Es decir cuál niños héroes envueltos en el lábaro patrio y desde el punto más encumbrado de su estirpe neoliberal, le señalaban al presidente su falta de valor (le faltaron pantalones decían) al no aplicar y dar, como ciertamente se lo permite la constitución, la orden de “mátalos en caliente” como bien lo hicieron sus adláteres presidentes del PRI y el PAN, lo que se hubiera convertido en una verdadera masacre de impactos incalculables para los propios sinaloenses, porque no sólo hubieran muerto militares y sicarios, sino población civil que nada debía.

Así la decisión avalada por el presidente de soltar al “chapito” Ovidio y que él asume con entera responsabilidad, ante las voces que se levantan de someterlo a un proceso legal ante la Fiscalía General de la República, acepta públicamente lo hará pero al igual como cualquier ciudadano mexicano dice, apelará a su derecho a la defensa exponiendo las razones y argumentos que lo llevaron a tomar tan crucial decisión. Empezando por el de “Privilegiar la Vida” incluso por sobre de la misma ley. Y en caso que como lo vociferan los afectados de la 4T quieran someterlo a juicio político o que de plano le piden que renuncie, de ser necesario y así lo mandatara el pueblo de México, dejaría la presidencia comentó en la mañanera. Porque también advierte y reitera, que ser presidente de México no lo mueve un interés de poder ni de enriquecimiento; me mueven reafirma; sí mis principios, mi calidad moral y mis convicciones de transformar al país.

Y como lo señalé al principio, no tratan estos comentarios salir en defensa de nadie, mucho menos del presidente a quien reconozco, precisamente, calidad moral y un gran amor a México. Lo que sí considero y podría apostar, que los conservadores apátridas, hipócritas y corruptos, se volverán a quedar con las ganas de hacer que el pueblo de México le dé la espalda a su presidente. Es cierto que no todo lo que Andrés Manuel ofertó en campaña se ha cumplido, pero ante la realidad de enfrentar la responsabilidad de conducir un país en propias manos, algunas cosas han tenido que venir ajustándose para poder avanzar. Porque de esta dura experiencia del gobierno federal sobre todo en materia de seguridad nacional, deberá dejarle más lecciones para enfrentar futuras acciones de combate a la delincuencia organizada. A los carteles de la droga. Porque ya se vio también, que éstos poseen capacidad de fuego letal y no se detendrán ante nada ni nadie.

A modo de reflexión: Sí temas cómo; el aeropuerto de Texcoco, la Guardia Nacional, la refinería de Dos Bocas, la austeridad republicana, el crecimiento cero de la economía, las nuevas reformas laboral y educativa, la revocación del mandato, la corrupción como delito grave y el delito electoral; el tren Maya y el Transistmico, cárcel a los factureros y empresas fantasmas, de devolverle al pueblo lo robado, la cancelación de pensiones presidenciales y síganle sumando, la oposición representada por sus adversarios políticos, clase empresarial (no todos) y los más escandalosos voceros oficiosos apunto; NO han podido afectarlo en su propósito y convicción decía de transformar al país como en su aceptación entre la gente. Pero es posible y aquí la dejo, que ante otro evento igual o de mayor magnitud del ocurrido en Culiacán, Sinaloa, entonces sí y ¡aguas! porque sin duda lo están pensando, planeando quizás, que el presidente ante el fracaso de su política de paz y seguridad, tenga que aceptarlo y entonces sí, sin pedírselo y en congruencia, tenga ahora sí que renunciar. Porque sin duda le ha de doler al presidente, la desmemoria de este país que junto a la bola de ingratos que ni a fifís llegan, le critiquen acabar con la corrupción sin bañar de sangre al país. Porque ahora está visto, como coloquialmente se dice: Los patos le tiran a las escopetas. ¡Me queda claro!

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