Por Gambito
Bajo una estrategia fraguada desde las paredes internas de la Secretaría de Educación en Chiapas, se pretende debilitar el liderazgo de quien lleva las riendas de esta dependencia.
La fortaleza del gobierno actual está sostenida en dos polos de desarrollo: seguridad y educación.
Los detractores han iniciado una ofensiva contra quienes consideran piezas con potencial dentro de la Secretaría de Educación. El objetivo parece claro: desgastar a los alfiles para debilitar al rey.
Lo cierto es que dentro de esta dependencia aún sobreviven grupos acostumbrados a la desestabilización, la intriga y la grilla burocrática. Son actores que llevan el fuego amigo a las redes sociales, convertidas muchas veces en tribunal del prejuicio, la condena inmediata y la exhibición pública.
Debilitar las piezas del ajedrez que fortalecen al rey parece ser la encomienda.
La guerra mediática tiene nombre, ruta y operadores. En cada nivel educativo hay figuras que conocen los pasillos, los expedientes, los tiempos administrativos y las viejas prácticas de presión. Algunos han estado al servicio de quien les garantice margen de maniobra, protección política o continuidad en sus espacios de influencia.
Urge una revisión interna seria. No se trata de perseguir a nadie ni de alimentar venganzas, sino de identificar a quienes han convertido la administración pública en campo de disputa personal, bloqueo institucional y desgaste político.
La ofensiva contra piezas clave de la dependencia educativa tiene un propósito: ensuciar el terreno, sembrar dudas y poner en tela de juicio el desempeño y compromiso de Roger Mandujano Ayala.
Chiapas ha conquistado avances relevantes en materia educativa y, en vísperas del encuentro de alto nivel con UNICEF previsto para septiembre, hay quienes parecen interesados en colocar zancadillas antes que aportar al fortalecimiento institucional.
La urgencia está en que Roger Mandujano cierre filas con sus piezas clave, ordene el tablero y no permita que el enemigo aplique la máxima atribuida a Maquiavelo: divide y vencerás.
La depuración no debe aplazarse. Los adversarios más peligrosos no siempre están afuera. A veces permanecen dentro, conocen los movimientos, simulan lealtad y esperan el momento oportuno para golpear.
Por eso, en educación, la disciplina institucional ya no es un asunto menor. Es condición de estabilidad, eficacia y futuro.
Jaque mate.








