Investigadores y promotores culturales impulsan desde hace más de una década la recuperación de la Danza del Colibrí o Burrioncillo, una expresión ritual con raíces prehispánicas que busca consolidarse como patrimonio vivo de la comunidad
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón
Mucho antes de la llegada de los españoles, un pequeño colibrí ya formaba parte de las ceremonias que celebraban la fertilidad, los ciclos de la naturaleza y el solsticio de verano en Chiapa de Corzo. Siglos después, esa memoria cultural continúa viva gracias al esfuerzo de investigadores, músicos y promotores comunitarios que han dedicado más de una década al rescate de la llamada Danza del Colibrí o Burrioncillo.
En el marco de las festividades de San Pedro y San Pablo, integrantes del proyecto explicaron que esta manifestación cultural posee antecedentes documentados desde la época colonial, cuando el cronista Francisco Ximénez hizo referencia a ella, lo que confirma la existencia de una tradición mucho más antigua vinculada a las creencias de los pueblos originarios.
De acuerdo con Mario Nandayapa y Nereo Nigenda, la danza representa un antiguo rito de fertilidad. En ella participan personajes que simbolizan elementos fundamentales de la cosmovisión local. Las doncellas representan los puntos cardinales y las flores asociadas a ellos, mientras que el colibrí encarna la fertilización y la renovación de la vida, dentro de una narrativa ceremonial relacionada con la naturaleza y el ciclo agrícola.
La recuperación de esta expresión no surgió de la improvisación. Los investigadores señalaron que el trabajo inició formalmente alrededor de 2010 y requirió la revisión de documentos históricos, partituras antiguas, referencias musicales y elementos iconográficos que permitieran reconstruir tanto la música como la puesta en escena. El proceso incluyó la colaboración de músicos tradicionales y especialistas que ayudaron a interpretar materiales resguardados durante décadas.
Uno de los aspectos que más destacan sus impulsores es que la Danza del Colibrí no fue concebida para convertirse en espectáculo. Por el contrario, sostienen que debe conservar su carácter ritual y comunitario, razón por la cual únicamente se presenta durante la celebración que le da origen y sentido.
Aunque reconocen que la tradición aún atraviesa un proceso de consolidación, consideran que el siguiente paso corresponde a la propia comunidad. La meta, explican, es que sean los habitantes de Chiapa de Corzo quienes adopten plenamente la danza y garanticen su continuidad para las nuevas generaciones.
Más que rescatar una coreografía, el proyecto busca devolver a la comunidad una parte de su memoria colectiva, una herencia cultural que, como el vuelo del colibrí, se resiste a desaparecer con el paso del tiempo.








