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El manto de Guadalupe, un relato de esperanza

El manto de Guadalupe, un relato de esperanza

Según la tradición, la Virgen se apareció en 1531 al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac, cerca de donde ahora se asienta la Basílica, uno de los recintos religiosos que más peregrinos recibe de América

Agencias

En la tradición católica, el santo Juan Diego Cuauhtlatoatzin, escuchó el cantar del pájaro tzinitzcan, anunciando la aparición de la Virgen de Guadalupe, con la que habló cuatro veces y le encomendó la misión de que en el lugar de sus encuentros le edificaran un templo en su honor.


Más tarde, a pesar de la renuencia de los franciscanos, el santo les llevó como prueba, flores que sólo podrían brotar en los días cálidos, ya que en ese momento era invierno y frente a los clérigos impresa en el ayate apareció la virgen, después de haber realizado diferentes milagros. Ellos, impresionados, edificaron el templo para nombrarla “La Siempre Virgen Santa María de Guadalupe”.


Su historia ha trascendido a través de los años, dándole a los mexicanos esperanza y se encomiendan a ella, realizando cada año una peregrinación en donde niños, adultos, personas mayores y personas con algún problema físico caminan hasta el hogar de la Morenita del Tepeyac para recibir su bendición.

Miles de peregrinos llegan a Basílica de Guadalupe para celebrar a la virgen morena

Según la tradición, la Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac, cerca de donde ahora se asienta la Basílica, uno de los recintos religiosos que más peregrinos recibe de América.
La leyenda cuenta que la imagen de la Virgen quedó impresa en el ayate de Juan Diego y desde aquel año comenzaron las peregrinaciones al lugar para ver la prenda del indígena, que se expone en la nueva basílica inaugurada en 1976.

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