El presupuesto social no crece parejo: unos programas ganan y otros pierden en 2027

El proyecto federal mantiene más de un billón de pesos para programas prioritarios, pero mueve recursos entre políticas. Crecen Leche para el Bienestar, Comercio Justo y Salud Casa por Casa; bajan La Escuela es Nuestra, Fertilizantes y Sembrando Vida

AquíNoticias Staff

El Gobierno federal quiere mantener en 2027 una de sus principales apuestas presupuestales: los programas sociales. La cantidad global, sin embargo, esconde un movimiento más interesante que el tamaño de la bolsa. El dinero no crecerá igual para todos y la propuesta comienza a mostrar qué políticas quiere fortalecer y cuáles recibirán menos recursos.

El Paquete Económico 2027 fue entregado el 8 de septiembre a la Cámara de Diputados. Durante la presentación, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, señaló que los programas sociales seguirán como una red de apoyo para cerca de 43 millones de personas y absorberán recursos equivalentes a 2.6% del Producto Interno Bruto.

Hacienda calcula en alrededor de un billón 25 mil millones de pesos el universo amplio de programas sociales prioritarios. En una revisión más acotada de los programas sujetos a reglas de operación de los ramos de Bienestar, Educación, Trabajo y Agricultura, la propuesta ronda los 992 mil 919 millones de pesos, ligeramente por debajo, en términos reales, de lo aprobado para 2026.

Pero la variación total es pequeña frente a los cambios que ocurren por dentro.

Uno de los movimientos más visibles está en la política para el campo. Leche para el Bienestar recibiría 6 mil 866 millones de pesos, mientras que las distintas vertientes agrupadas en Comercio Justo sumarían alrededor de 11 mil 858 millones. El proyecto también incorpora recursos para Acopio para el Bienestar y Maíz es la Raíz. Una revisión de las asignaciones del PPEF confirma que el nuevo esquema concentra recursos importantes en comercialización, acopio y mecanismos destinados a mejorar los ingresos de productores.

El cambio ocurre después de un periodo marcado por protestas y bloqueos de productores agrícolas que han reclamado mejores condiciones de comercialización y precios para productos como maíz, trigo, arroz, frijol, café, cacao y miel. La coincidencia temporal no demuestra por sí misma que las movilizaciones hayan provocado la reasignación presupuestal, pero coloca el nuevo gasto en un contexto de presión creciente sobre la política agropecuaria.

La apuesta por el campo tampoco es uniforme.

Mientras aumentan los recursos destinados a comercialización y abasto, Fertilizantes para el Bienestar bajaría de 18 mil 200 millones de pesos aprobados para 2026 a 17 mil millones en 2027. Sembrando Vida pasaría de alrededor de 40 mil 664 millones a 40 mil 500 millones. Al considerar inflación, ambas variaciones representan reducciones reales.

Es decir, el proyecto no plantea simplemente “más dinero para el campo”. Modifica la manera de repartirlo: fortalece instrumentos vinculados con abasto, acopio y comercialización, mientras reduce en términos reales recursos de otros programas productivos y ambientales.

También aparece una prioridad creciente fuera del sector agrícola. Salud Casa por Casa tendría 5 mil millones de pesos en 2027, frente a 4 mil millones aprobados para 2026. El programa lleva consultas y seguimiento médico a domicilios, especialmente para personas mayores y con discapacidad que tienen dificultades para acudir a unidades de salud. Hacienda informó que el próximo año el gasto total en salud alcanzaría 1.1 billones de pesos.

La mayor bolsa individual seguirá concentrada en la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, con alrededor de 543 mil 498 millones de pesos. La Beca Universal de Educación Básica Rita Cetina tendría aproximadamente 133 mil 561 millones. Entre ambas políticas se encuentra una parte considerable del gasto social previsto para el próximo año.

En educación aparece uno de los ajustes más notorios.

La Escuela es Nuestra tendría 20 mil millones de pesos en 2027, después de que para este año el Gobierno proyectara alrededor de 26 mil millones para mejorar las condiciones de unos 75 mil planteles. La reducción nominal sería de 6 mil millones de pesos y resulta todavía mayor al descontar la inflación.

La propuesta no significa todavía que esos recursos vayan a ejercerse exactamente así. Es un proyecto, no el presupuesto aprobado. La Cámara de Diputados puede modificar las asignaciones durante su discusión y tiene como fecha límite el 15 de noviembre para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2027.

La primera fotografía del paquete, sin embargo, ya permite observar la dirección.

El Gobierno mantiene prácticamente intacto el enorme piso financiero de su política social, pero dentro de esa bolsa comienza a mover las prioridades: más recursos para salud domiciliaria y nuevas herramientas de comercialización agrícola; menos para infraestructura escolar, fertilizantes y Sembrando Vida.

La discusión presupuestal que comienza en San Lázaro no será entonces únicamente cuánto dinero habrá para programas sociales.

También será a cuáles programas se les está pidiendo hacer más y a cuáles comenzar a hacerlo con menos.

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