La trampa de la paridad electoral en Chiapas
Esperando recibir “luz verde”, el Congreso de Chiapas mantiene a la espera una nueva reforma electoral que, mediante el argumento de la equidad de género, podría cambiar por completo el tablero de aspiraciones políticas para los comicios del próximo año, cerrando el paso a muchos adelantados y abriendo sorpresivas posibilidades a perfiles más afines al gobierno en turno.
La reforma, ya bastante ventilada entre los pasillos del legislativo estatal, plantea establecer una nueva redistribución de candidaturas para garantizar que, después de los próximos comicios, la mitad de los ayuntamientos sean gobernados por hombres y la otra mitad por mujeres; estableciendo así una alternancia sucesiva entre géneros al frente de los gobiernos municipales.
En palabras simples, la ley obligaría a todos los partidos políticos en Chiapas a postular solamente a mujeres en la mitad de los municipios y solamente hombres en la otra mitad. Pero ¿Cuáles serían los primeros municipios donde sólo podría haber candidaturas de hombres y en cuáles sólo candidaturas de mujeres? Eso todavía no parece estar completamente definido… y ahí es donde podría estar la trampa.
El ejemplo más drástico de las consecuencias provocadas por la posible reforma estaría justo en la capital chiapaneca donde los perfiles masculinos del gobierno actual todavía no logran remontar en las preferencias electorales ante sus adversarios. En Tuxtla, considerado el mayor bastión electoral de la entidad, la mayoría de los aspirantes (incluidos el actual alcalde) son hombres; sin embargo, los mejores posicionados no pertenecen precisamente al grupo político que hoy administra la entidad.
Y es que, según lo anunciado por el Consejo Nacional de Morena, las principales candidaturas en las entidades para los próximos comicios de 2027 serán definidas mediante encuestas. Por eso, el restringir la participación de hombres o mujeres en determinados municipios acabaría por emparejar el tablero electoral en ayuntamientos estratégicos como Tuxtla Gutiérrez.
De esta forma, la posibilidad de dejar en manos estatales la decisión de decidir dónde podrían participar sólo hombres y dónde sólo mujeres terminaría convirtiéndose en una nueva herramienta para reajustar, desde lo local, los tableros electorales en cada municipio de Chiapas. O, al menos, en los que mayor interés genere al poder en turno.
El asunto se cocina actualmente en los altos mandos que deciden sobre legislativo local, esperando la indicación para pasar a comisiones y ser sometida a votación, en un procedimiento que podría determinarse como de urgente y obvia resolución. Por ello, no deberá sorprender la nueva “activación proselitista” de funcionarias y otras mujeres fuera del radar actual para reconfigurar los tableros electorales municipales.
Así, con un trámite legislativo que se ha prolongado por algunas semanas, hoy la consumación de la presunta reforma se encuentra en manos de la capacidad de negociación y convencimiento que se opera con la cúpula nacional, por lo que, en una de esas, el proyecto podría acabar “engavetado” para el otro proceso electoral o simplemente nunca llevarse a cabo… así las cosas.








