Inteligencia artificial, datos, software y seguridad encabezan la lista, pero también crecen perfiles vinculados con movilidad, logística y experiencia digital. El reto ya no será únicamente conseguir un título, sino mantener habilidades capaces de evolucionar con el mercado
AquíNoticias Staff
Hablar de los “empleos del futuro” ya no significa imaginar profesiones extrañas que podrían existir dentro de varias décadas. Muchas de ellas ya están aquí, contratando gente y cambiando la manera en que empresas y trabajadores entienden una carrera profesional.
El Foro Económico Mundial (FEM) estima que las transformaciones que atraviesan la economía crearán 170 millones de nuevos puestos de trabajo hacia 2030. Después de considerar los empleos que desaparecerán durante el mismo periodo, el saldo global previsto sería de 78 millones de puestos adicionales.
La tecnología ocupa buena parte de la fotografía.
Los especialistas en big data aparecen a la cabeza de las profesiones con mayor crecimiento porcentual esperado, seguidos por ingenieros fintech y especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático.
La lista completa la integran:
- Especialistas en big data
- Ingenieros fintech
- Especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático
- Desarrolladores de software y aplicaciones
- Especialistas en gestión de seguridad
- Especialistas en almacenamiento de datos
- Especialistas en vehículos autónomos y eléctricos
- Diseñadores de UI y UX
- Conductores de vehículos ligeros y servicios de entrega
- Especialistas en Internet de las Cosas (IoT)
Lo interesante está en lo que esa lista permite leer más allá de los nombres.
Sí, los datos y la inteligencia artificial están ganando terreno, pero el mercado laboral tampoco se dirige exclusivamente hacia programadores. Seguridad, almacenamiento de información, movilidad eléctrica, diseño de experiencias digitales y logística aparecen entre las actividades con mayor crecimiento.
Incluso los servicios de entrega permanecen dentro del panorama. Mientras unas actividades se automatizan, otras crecen alrededor de nuevos hábitos de consumo y de una economía cada vez más conectada.
La expansión de los vehículos autónomos y eléctricos ofrece otro ejemplo. La transformación de la movilidad no solamente modifica qué automóviles circulan: también crea demanda de especialistas capaces de diseñarlos, mantenerlos, integrarlos con sistemas digitales y desarrollar la infraestructura tecnológica que necesitan.
Todo esto cambia también una vieja idea sobre cómo se construye una carrera profesional.
Durante años, el currículum estuvo dominado por dos preguntas: qué estudiaste y cuánta experiencia tienes. Ambas siguen importando, pero comienzan a compartir espacio con otra: ¿qué sabes hacer y qué tan rápido puedes aprender algo nuevo?
Un estudio de mercado sobre recursos humanos correspondiente a 2026 señala que 36 por ciento de los líderes de RRHH considera relevante la evaluación por competencias, mientras que 38 por ciento de las empresas reconoce una brecha entre las habilidades que necesita y las que encuentra disponibles en el mercado laboral.
El dato ayuda a explicar por qué las competencias están ganando peso.
Una empresa que busca cubrir una función que cambia cada pocos años difícilmente puede contratar pensando solamente en lo que una persona aprendió al inicio de su carrera. También necesita identificar capacidad de adaptación, aprendizaje, resolución de problemas y posibilidades de desarrollo.
Eso no significa que todos deban correr a estudiar inteligencia artificial o convertirse en especialistas en datos.
La lista del Foro Económico Mundial ofrece una señal más amplia: las profesiones están cambiando al mismo tiempo que cambian las herramientas utilizadas para desempeñarlas.
Un diseñador tendrá que entender mejor la interacción digital. Un especialista financiero trabajará con más tecnología. La movilidad necesitará conocimiento eléctrico y de datos. La seguridad tendrá componentes físicos y digitales. Y prácticamente cualquier profesión convivirá, en mayor o menor medida, con sistemas automatizados.
Por eso, quizá la principal conclusión hacia 2030 no está en memorizar cuáles serán los diez puestos con mayor crecimiento.
Está en entender que el trabajo dejó de ser una fotografía fija.
Las habilidades que hoy permiten conseguir un empleo pueden necesitar actualización dentro de pocos años. En ese escenario, aprender una profesión seguirá siendo importante; aprender a transformarla puede terminar siendo todavía más decisivo.








