Estudio identifica por qué aparecen las canas y abre una vía para intentar prevenirlas

Investigadores de NYU descubrieron en ratones que ciertas células madre encargadas de regenerar el pigmento pierden movilidad con el envejecimiento y quedan atrapadas dentro del folículo. El hallazgo ofrece una posible ruta terapéutica, pero todavía no existe un tratamiento probado para devolver el color al cabello humano

AquíNoticias Staff

Las canas podrían tener detrás algo más complejo que células que simplemente envejecen y dejan de funcionar.

Una investigación de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU) encontró que las células madre encargadas de regenerar los melanocitos —las células que producen el pigmento del cabello— necesitan desplazarse entre distintas zonas del folículo para cumplir correctamente su función.

Con el paso de los ciclos de crecimiento, algunas dejan de hacerlo.

Quedan, por decirlo de manera sencilla, atrapadas en el lugar equivocado.

Y cuando eso sucede, siguen existiendo, pero ya no reciben adecuadamente las señales necesarias para convertirse en células productoras de pigmento. El resultado puede ser un cabello que vuelve a crecer sin color.

El trabajo, publicado en Nature el 19 de abril de 2023, ayuda a explicar uno de los mecanismos biológicos que intervienen en el encanecimiento y plantea una posibilidad atractiva: si algún día fuera posible restaurar el desplazamiento correcto de estas células, podría abrirse una nueva estrategia para prevenir la aparición de canas.

La palabra importante, por ahora, es posibilidad.

El pigmento depende de células que se mueven

El cabello obtiene su color de los melanocitos, productores de melanina.

Para renovarlos, el folículo dispone de células madre de melanocitos, conocidas como McSC por sus siglas en inglés.

Los investigadores encontraron que estas células tienen una capacidad poco habitual: durante el ciclo del cabello se desplazan entre diferentes compartimentos del folículo y cambian reversiblemente de estado según las señales que reciben en cada lugar.

Cuando están en la zona adecuada pueden avanzar hacia un estado que permite regenerar melanocitos maduros y, con ellos, mantener la pigmentación del pelo.

Después pueden regresar nuevamente a un estado semejante al de célula madre.

Esa plasticidad sorprendió a los investigadores porque el comportamiento es distinto al modelo más tradicional según el cual una célula madre avanza progresivamente hacia su diferenciación sin regresar.

Entonces, ¿por qué llegan las canas?

El problema aparece con la repetición.

El equipo provocó sucesivos ciclos de regeneración del pelo en ratones y observó que una proporción creciente de estas células terminaba acumulándose en una región del folículo donde permanecía prácticamente inactiva.

En los folículos estudiados, la presencia de esas células en la zona denominada bulge pasó aproximadamente de 10% a más de 50% conforme aumentaban los ciclos de regeneración. Los animales también desarrollaron encanecimiento.

Las células atrapadas allí podían sobrevivir, pero tenían una limitación decisiva: no contribuían directamente a regenerar los melanocitos maduros que pigmentan el cabello.

Mientras tanto, las células que conseguían permanecer o regresar a la zona denominada hair germ sí podían proliferar y generar descendencia diferenciada.

Así aparece una nueva explicación del encanecimiento: algunas células que potencialmente podrían participar en la producción de pigmento siguen presentes, pero pierden la posición necesaria para hacerlo.

¿Entonces las canas pueden revertirse?

Aquí conviene separar lo que encontró el estudio de lo que todavía pertenece al terreno de la investigación.

Los autores concluyen que modular la movilidad de las células madre de melanocitos podría convertirse en una nueva estrategia para prevenir el encanecimiento. También señalan que, bajo determinadas condiciones, células localizadas en otras áreas del folículo podrían ser una fuente potencial para la repigmentación si consiguieran desplazarse nuevamente hacia la región adecuada.

Eso no significa que los científicos hayan desarrollado un tratamiento capaz de eliminar las canas en personas.

Los experimentos centrales del trabajo fueron realizados en ratones, utilizando seguimiento celular, modelos genéticos, imágenes en vivo y secuenciación de ARN de células individuales.

El propio artículo plantea la manipulación de esa movilidad como una posible aproximación futura, no como una terapia clínica ya demostrada.

Por tanto, hablar hoy de una “cura para las canas” iría bastante más lejos que la evidencia disponible.

Lo interesante está en que las células no simplemente desaparecen

Durante años, una de las explicaciones del encanecimiento ha estado relacionada con el agotamiento o pérdida progresiva de las células que permiten regenerar la pigmentación.

El trabajo de NYU introduce otro elemento: el lugar en el que permanecen esas células importa tanto como su existencia.

Los investigadores observaron que con el envejecimiento de los folículos algunas McSC no desaparecían. Se encontraban en un compartimento donde ya no podían participar eficazmente en la regeneración de melanocitos pigmentarios.

Eso convierte la movilidad celular en una posible pieza del problema.

Si una intervención futura lograra mantenerlas circulando entre las regiones correctas del folículo —o devolver las atrapadas al lugar donde pueden recibir señales de diferenciación— podría explorarse una forma diferente de conservar la pigmentación.

Aún falta demostrar si ese mecanismo puede manipularse de manera segura y efectiva en seres humanos.

Un estudio sobre canas que también habla de envejecimiento

El interés científico tampoco termina en el espejo.

El trabajo muestra cómo una población de células madre puede conservarse físicamente y, sin embargo, perder funcionalidad porque cambia su relación con el entorno que le proporciona señales.

Los autores describen precisamente esta vulnerabilidad como una característica particular del sistema de células madre melanocíticas.

Entender estas relaciones entre posición, señales y capacidad regenerativa contribuye al estudio más amplio del comportamiento de las células madre durante el envejecimiento.

Hay incluso otra línea abierta por el mismo hallazgo: los investigadores consideran que la extraordinaria plasticidad de los melanocitos podría ayudar a comprender algunas características del melanoma, aunque esa cuestión pertenece a una vertiente distinta del estudio.

La ciencia encontró una pista, todavía no el producto

El descubrimiento es atractivo precisamente porque cambia la pregunta.

Ya no se trata únicamente de saber por qué una célula deja de producir pigmento, sino de entender qué ocurre cuando una célula que podría ayudar a regenerarlo acaba atrapada en el sitio equivocado.

Eso abre una ruta de investigación concreta.

Lo que todavía no existe es la crema, medicamento, inyección o tratamiento clínico capaz de devolver esas células a su posición y recuperar de manera demostrada el color natural del cabello humano.

Así que las canas no son todavía “opcionales”.

Pero la biología acaba de revelar que su aparición puede depender, al menos en parte, de células que dejaron de llegar a donde tenían que estar.

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