El presidente del TEPJF participó en el balance del primer año del nuevo Poder Judicial junto a las cabezas de la Suprema Corte, Administración Judicial y Tribunal de Disciplina. El informe destacó la atención territorial del Tribunal y la resolución de 8 mil 276 asuntos derivados de la elección judicial
AquíNoticias Staff
Hay cargos que colocan a una persona dentro de una institución y otros que la sitúan en la mesa donde se toman decisiones nacionales. Para Chiapas, la participación de Gilberto Bátiz García en el balance del primer año del nuevo Poder Judicial tiene esa segunda lectura.
El magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación participó, junto con los titulares de los otros tres órganos superiores del Poder Judicial de la Federación, en la presentación del informe “Un año de Justicia Real y Verdadera. Una nueva forma de entender y hacer justicia”, realizada este 7 de septiembre en la Sala de Murales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El ministro presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz, presentó el balance a nombre de las cuatro instituciones. A su lado estuvieron Bátiz García; el presidente del Órgano de Administración Judicial, Néstor Vargas Solano; y la presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial, Celia Maya García.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, acudió como invitada de honor.
La escena tiene un peso institucional particular: un chiapaneco ocupa hoy la presidencia del órgano encargado de resolver en última instancia buena parte de las controversias electorales del país y participa, desde esa posición, en la conducción de una etapa marcada por la renovación del Poder Judicial y por la preparación del proceso electoral de 2027.
El informe permitió también poner cifras al trabajo desarrollado por el Tribunal Electoral durante el último año.
Uno de los ejes destacados fue el acercamiento de la justicia electoral a personas y territorios con mayores dificultades para acceder a ella. La Defensoría Pública Electoral atendió a 929 personas, mientras que su área especializada registró 78 asuntos relacionados con violencia política en razón de género.
El programa “Por una Justicia Cercana” realizó además cinco jornadas itinerantes en cuatro entidades, con orientación y acompañamiento jurídico fuera de las sedes tradicionales de los tribunales.
Esa lógica territorial ha formado parte del discurso de la gestión encabezada por Bátiz: acercar la justicia no únicamente mediante sentencias, sino mediante explicación, escucha y reducción de las barreras que dificultan ejercer derechos político-electorales.
El balance incluyó también los Diálogos sobre nuestra democracia, organizados por el TEPJF y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. Los encuentros reunieron a 1,646 participantes en seis sedes y abordaron temas que ya forman parte de la nueva agenda electoral: elección judicial, derechos de pueblos indígenas, mecanismos alternativos de solución de controversias, inteligencia artificial y plataformas digitales.
Pero la dimensión más extraordinaria del periodo estuvo en otra cifra.
El Tribunal Electoral resolvió 8 mil 276 asuntos vinculados con la elección de personas juzgadoras, un proceso sin precedente en México que obligó a construir criterios sobre derecho al voto, evaluación de candidaturas, neutralidad, paridad y organización judicial.
No fue únicamente una elección más incorporada al calendario. Para el Tribunal significó responder jurídicamente a reglas, conflictos y preguntas que antes no existían en el sistema electoral mexicano.
El informe conjunto sostuvo que una justicia más próxima a la ciudadanía debe convivir con independencia, autonomía, transparencia y rendición de cuentas. Para el TEPJF, esa definición tendrá una prueba inmediata: administrar los conflictos electorales que comenzarán a crecer conforme se acerque 2027, mientras todavía se asientan las reglas derivadas de la renovación judicial y las nuevas tecnologías modifican la conversación política.
Ahí aparece la lectura chiapaneca.
Gilberto Bátiz no llegó a la ceremonia únicamente como un funcionario originario de Chiapas. Llegó como uno de los cuatro titulares de los órganos superiores del Poder Judicial de la Federación.
Desde esa posición participa hoy en decisiones que atraviesan la democracia nacional.
Y para un estado históricamente alejado de los principales centros institucionales del país, tener presencia en esa primera línea también cuenta.








