De los estadios de Soda Stereo a la exploración de Bocanada y Fuerza Natural, el músico argentino construyó una obra que convirtió al rock en español en un territorio común para América Latina
AquíNoticias Staff
El martes 11 de agosto, Gustavo Cerati habría cumplido 67 años. La fecha vuelve a colocar en el centro a un músico cuya relevancia consiguió algo más difícil que sobrevivir a su época: seguir encontrando oyentes que ni siquiera habían nacido cuando Soda Stereo llenaba estadios.
Cerati nació en Buenos Aires el 11 de agosto de 1959. Cantante, guitarrista, compositor y productor, alcanzó proyección continental al frente de Soda Stereo, banda formada en 1982 junto con Héctor “Zeta” Bosio y Charly Alberti.
De Buenos Aires a toda América Latina
Soda Stereo apareció en un momento en que buena parte del rock latinoamericano todavía miraba hacia Estados Unidos y Europa en busca de referencias. El grupo tomó influencias del new wave, el pop y el rock y las convirtió en una identidad reconocible desde Argentina hasta México.
Nada personal, Signos, Doble vida, Canción animal, Dynamo y Sueño Stereo marcaron distintas etapas de esa evolución. Canciones como “Cuando pase el temblor”, “En la ciudad de la furia” y “De música ligera” terminaron formando parte del repertorio colectivo del rock en español. La Academia Latina de la Grabación ha reconocido a Soda Stereo como una de las agrupaciones fundamentales de la música latinoamericana y en 2023 le concedió su Premio a la Excelencia Musical.
La separación fue anunciada en 1997 y culminó el 20 de septiembre de ese año con el último concierto de aquella etapa en el estadio de River Plate, Buenos Aires. Una década después ocurrió algo que permitió medir el tamaño que había alcanzado el mito: Soda Stereo volvió.
La gira Me Verás Volver, realizada en 2007, comprendió 22 conciertos en América Latina y Estados Unidos y reunió a más de un millón de espectadores. Ya no se trataba únicamente de nostalgia: en los estadios convivían quienes habían seguido al grupo en los años ochenta con una generación que había llegado después.
Cerati después de Soda
Su carrera solista impidió que Cerati quedara atrapado dentro del éxito de su propia banda.
Amor amarillo, Bocanada, Siempre es hoy, Ahí vamos y Fuerza Natural documentan una búsqueda permanente: guitarras que podían dominar una canción y desaparecer en la siguiente, electrónica, capas de sonido, arreglos orquestales y una escritura construida alrededor de imágenes antes que de explicaciones.
“Crimen”, “Puente”, “Adiós” y “Lago en el cielo” se encuentran entre las canciones que mantuvieron su presencia después de Soda Stereo y terminaron otorgándole a su obra solista una identidad propia.
Ese es quizá uno de los datos centrales para entender la dimensión de Cerati: consiguió sobrevivir artísticamente a una banda gigantesca sin intentar reproducirla.
Caracas cambió la historia
El 15 de mayo de 2010 ofreció en Caracas el último concierto de la gira de Fuerza Natural. Después de la presentación sufrió un accidente cerebrovascular isquémico. La emergencia derivó en una larga hospitalización y posteriormente fue trasladado a Argentina.
Nunca recuperó la conciencia.
Durante más de cuatro años permaneció bajo atención médica mientras seguidores de distintos países acompañaban públicamente la espera. Gustavo Cerati murió en Buenos Aires el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años.
Por eso, este agosto no se cumplen todavía 12 años de su fallecimiento. Ese aniversario llegará el próximo 4 de septiembre.
Una música que escapó de su tiempo
La permanencia de Cerati tampoco depende únicamente de la memoria de quienes lo vieron sobre un escenario.
Su obra continúa circulando en plataformas, reediciones, homenajes y, sobre todo, entre oyentes jóvenes. El catálogo solista mantiene entre sus piezas más escuchadas canciones publicadas hace dos y hasta tres décadas, como “Crimen”, “Adiós”, “Puente” y “Lago en el cielo”.
Ese fenómeno explica mejor su legado que cualquier aniversario.
Soda Stereo ayudó a demostrar que una banda nacida en Buenos Aires podía hablarle directamente a Bogotá, Santiago, Ciudad de México, Lima, Caracas o Monterrey sin abandonar su identidad. Cerati llevó después esa libertad a una carrera personal menos previsible y más experimental.
A los 67 años que habría cumplido este 11 de agosto, su lugar dentro del rock latinoamericano ya pertenece a otra escala: la de los artistas cuya obra dejó de necesitar su propia época para ser escuchada.
Las canciones hicieron el resto.








