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Intersticios / Sandra de los Santos

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La digna rabia de las juventudes y las mujeres con los medios

Sandra de los Santos

A nivel nacional la violencia contra las mujeres se ha recrudecido eso de acuerdo a los propios datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La violencia por razones de género es alarmante: 9 mujeres son asesinadas a diario y el 70 por ciento de mujeres en el país ha sufrido algún tipo de agresión sexual.
Tan solo en Tuxtla Gutiérrez los casos de violación sexual y trata de personas, que afecta en su mayoría de veces a las mujeres y jóvenes, el índice delictivo en el segundo trimestre del año supera la media nacional.
En este contexto de violencia y de casos que han generado la indignación pública, este viernes 16 de agosto salieron a manifestarse en diferentes partes del país, grupos de mujeres que demandaban acciones reales y contundentes para eliminar la violencia.
La mayoría de mujeres que salieron a manifestarse eran muy jóvenes, entre los 16 y 25 años de edad. No fue casualidad, son también ellas las que más están siendo afectadas con el grado de violencia en las diferentes partes del país. En su mayoría son a ellas a las que acosan, violan, las que tienen que implementar estrategias para poder hacer su vida de manera cotidiana sin ser agredidas. ¡Están hartas! Y Salieron a gritarlo. Están enojadas y tienen toda la razón. Hay que ser una persona muy poco empática para encima venir a decirles cómo movilizarse, cómo sacar su digna rabia.
Un día antes de la marcha en el noticiario de Televisa se difundieron unos vídeos en los que se buscaba era dejar en entredicho la denuncia de la menor de edad que denunció la violación sexual de parte de cuatro policías y que no continúo con la denuncia debido a la filtración de sus datos personales. Los vídeos que se mostraban no comprobaban nada y sin embargo en algunos casos lograron su cometido y era poner en duda la denuncia. ¿Cómo somos capaces todavía de creerle a un medio que nos ha mentido de manera sistemática a la cara? ¿Cómo podemos dar por hecho que son reales los vídeos cuando una y otra vez Televisa nos ha demostrado que es capaz de editar y hasta fingir vídeos? ¿Cómo un periodista es capaz de aceptar difundir una filtración que pone en riesgo la vida de una persona y más si se trata de una menor de edad?
Durante la manifestación del viernes en la Ciudad de México, un periodista fue agredido por un hombre infiltrado en la marcha. La cobertura informativa se centró a los “destrozos” y en esa agresión contra el reportero, se dejó atrás lo que ocasionó la movilización, la demanda de las mujeres que marcharon.
Parece ser un mal sistemático de los medios de comunicación tradicionales –también es autocrítica- solo ven lo que pasa en ese momento, reportan un hecho aislado, pero no explican sus causas ni se pone en contexto la situación.
Generalizar es una canallada de mi parte contra mi propio gremio porque hay personas comprometidas con su trabajo que saben, perfectamente, que lo que nos define como periodistas es que nos preocupa la verificación y contexto de los hechos. No queremos ser un tripie que sostiene una cámara en una transmisión en vivo. Si solo nos limitamos a narrar un hecho y no ponerlo en contexto no estamos contando la historia.
Convivo de manera cotidiana con jóvenes, cada vez se informan menos por los medios tradicionales, y eso no quiere decir que no se informen. La manera en cómo también los medios tradicionales y me atrevo a decir hasta las y los periodistas hemos ido perdiendo terreno entre las juventudes también tiene que ver con nuestras propias prácticas, con nuestra falta de empatía con sus problemáticas, con nuestra incapacidad de cambiar formatos y discursos. Los movimientos de las juventudes están teniendo sus propios canales de comunicación y nos están dejando fuera. Nos lo merecemos.

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