La gastritis no siempre viene de lo que comes: estas son las señales que conviene vigilar

La alimentación puede agravar el ardor o el dolor, pero entre las causas frecuentes están la infección por Helicobacter pylori y el uso prolongado de ciertos antiinflamatorios

AquíNoticias Staff

La gastritis suele asociarse de inmediato con el picante, el café o las comidas grasosas. Sin embargo, modificar la alimentación no siempre resuelve el problema: la inflamación del revestimiento del estómago puede tener causas que requieren diagnóstico y tratamiento médico.

Una de las más frecuentes es la infección por la bacteria Helicobacter pylori. También el consumo prolongado de antiinflamatorios no esteroideos —como ibuprofeno, naproxeno o aspirina— puede dañar el revestimiento del estómago. El consumo excesivo de alcohol es otro factor reconocido.

De hecho, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) señala que la alimentación no desempeña un papel importante en la causa de la mayoría de los casos de gastritis o gastropatía. Eso no significa que lo que comemos sea irrelevante: determinados productos pueden empeorar las molestias en algunas personas.

No hay una lista de alimentos prohibidos para todos

La tolerancia cambia de una persona a otra. Café, alimentos muy picantes, frituras, comidas grasas, bebidas carbonatadas, chocolate o productos muy ácidos pueden aumentar el ardor o las molestias en algunas personas, pero no existe una regla que obligue a eliminarlos de manera permanente.

Mayo Clinic recomienda evitar aquellos alimentos que cada persona identifica como irritantes, particularmente los picantes, ácidos, fritos o grasosos, además de evitar el alcohol.

El café tampoco está universalmente prohibido. Si después de tomarlo aparecen ardor, dolor o reflujo, reducir su consumo puede ayudar; si no provoca síntomas, no existe una recomendación general que obligue a eliminarlo.

Algo similar ocurre con la cantidad de comida. Algunas personas toleran mejor porciones pequeñas, mientras otras no necesitan modificar la frecuencia de sus alimentos. La clave está en reconocer qué patrón produce menos molestias sin caer en dietas innecesariamente restrictivas.

La leche no “cura” la gastritis

Tomar leche puede producir una sensación momentánea de alivio en algunas personas, pero eso no significa que trate la causa del problema.

Cuando existe una infección por H. pylori, por ejemplo, el tratamiento puede requerir antibióticos y medicamentos para reducir la producción de ácido. Si el origen está relacionado con determinados fármacos, el manejo también debe atender esa causa y no limitarse al menú.

Hay síntomas que requieren atención

Dolor o ardor persistente, náuseas, vómitos, sensación de llenura y pérdida del apetito pueden aparecer en personas con gastritis, aunque también existen casos sin síntomas.

Hay señales que requieren especial atención. Las heces negras o con aspecto de alquitrán, el vómito con sangre o parecido a café molido, mareos intensos o signos de sangrado digestivo ameritan valoración médica inmediata.

Por eso, cuando las molestias son recurrentes, cambiar la dieta puede ayudar a controlar síntomas, pero no sustituye la búsqueda de la causa. La pregunta no siempre es únicamente qué estás comiendo, sino también qué está irritando o inflamando el estómago.

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