Entre vestigios mayas, senderos selváticos y recorridos comunitarios, Lacanjá combina patrimonio arqueológico, naturaleza y aventura en uno de los territorios más singulares de la Selva Lacandona
Primer Plano Magazine/Noé Juan Farrera Garzón
Lacanjá ofrece una experiencia en la que arqueología, selva y aventura se encuentran en uno de los paisajes más singulares de Chiapas. Enclavada en la Selva Lacandona y vinculada culturalmente con la región del Usumacinta, esta antigua ciudad maya conserva vestigios que permiten imaginar la importancia que tuvo durante el periodo Clásico.
Su ubicación, próxima al río Lacanjá y rodeada por una densa vegetación, es precisamente uno de sus mayores atractivos. Templos, estructuras piramidales, plazas, estelas e inscripciones permanecen entre la selva, creando un escenario donde el patrimonio arqueológico convive con un ecosistema de gran riqueza natural. La tradición local también identifica a Lacanjá por su glifo emblema asociado con el murciélago, elemento distintivo de su identidad maya.
Más que una visita convencional a una zona arqueológica, llegar hasta este sitio implica adentrarse en caminos selváticos y, dependiendo del recorrido, atravesar senderos, ríos y arroyos. Los recorridos con operadores y guías lacandones permiten conocer el entorno desde una perspectiva comunitaria y acercarse tanto al patrimonio maya como a la biodiversidad de la Selva Lacandona.
La cercanía con otros importantes sitios arqueológicos de la región, como Bonampak y Yaxchilán, refuerza la importancia de este territorio dentro del antiguo mundo maya. El propio INAH ubica el acceso a Bonampak a través de Lacanjá-Chansayab, en el municipio de Ocosingo.
Para quienes buscan combinar cultura y turismo de naturaleza, la experiencia también implica asumir una serie de precauciones. Al tratarse de recorridos en selva y, en algunos casos, junto a cuerpos de agua, es recomendable contratar servicios formales, conocer previamente el nivel de dificultad y seguir en todo momento las indicaciones del guía.
La NOM-011-TUR-2001, vigente para los prestadores de servicios turísticos de turismo de aventura, establece requisitos de seguridad, información y operación para estas actividades. Entre otras obligaciones, contempla procedimientos de seguridad, equipo de primeros auxilios, información sobre servicios médicos y de rescate, así como equipo especializado de acuerdo con la actividad y las condiciones climáticas.
Asimismo, la NOM-09-TUR-2002 contempla a los guías especializados en actividades como excursionismo, descenso de ríos, kayak, cañonismo y otras modalidades de turismo de naturaleza y aventura; entre sus requisitos se considera la formación en primeros auxilios.
Por ello, durante una excursión en Lacanjá se recomienda no apartarse de los senderos ni del grupo, utilizar el equipo de seguridad indicado, portar calzado adecuado para terrenos húmedos y resbaladizos, llevar agua, protección contra el sol y repelente, atender las instrucciones del guía, evitar acercarse a la fauna silvestre y no ingresar a ríos o arroyos cuando las condiciones representen algún riesgo. También es importante informar al operador sobre cualquier condición que pueda limitar la participación en la actividad y respetar las reglas de conservación del sitio.
En Lacanjá, la aventura no está separada de la cultura: caminar por la selva significa aproximarse a un territorio donde todavía convergen naturaleza, memoria maya y conocimiento de las comunidades lacandonas. Una visita responsable permite disfrutar de esta experiencia sin poner en riesgo al viajero ni afectar el patrimonio arqueológico y ambiental que hace único al lugar.








