Llegar a los 55 sin hipertensión, diabetes ni tabaquismo se asocia con casi 13 años más sin demencia

Un seguimiento de más de 12 mil personas encontró 30.1 años libres de demencia entre quienes no tenían esos factores vasculares, frente a 17.5 años entre quienes presentaban los tres

AquíNoticias Staff

Cuidar los vasos sanguíneos en los cincuenta podría tener consecuencias que se manifiesten décadas después, también en el cerebro.

Un estudio con 12 mil 409 personas encontró que quienes llegaron a los 55 años sin hipertensión, diabetes ni tabaquismo vivieron, en promedio, 30.1 años sin demencia. Entre quienes presentaban los tres factores, el promedio cayó a 17.5 años: una diferencia de 12.6 años.

La investigación no demuestra que evitar esas tres condiciones garantice casi 13 años adicionales sin la enfermedad. Se trata de una asociación observada durante décadas de seguimiento, una precisión necesaria para no convertir un resultado epidemiológico en una promesa médica.

Lo que ocurre a los 50 puede acompañarnos durante décadas

Los investigadores utilizaron información del estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) y analizaron tres factores vasculares presentes durante la mediana edad: hipertensión, diabetes y tabaquismo.

La edad promedio inicial de los participantes fue de 56.2 años y 57.5 por ciento presentaba al menos uno de esos factores.

No es una relación surgida de la nada. Análisis anteriores de la misma cohorte ya habían asociado el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión durante la mediana edad con un mayor riesgo posterior de demencia.

La nueva mirada resulta particularmente interesante porque pregunta algo diferente: ¿cuántos años de la vida pueden transcurrir sin demencia según la salud vascular que una persona tiene alrededor de los 55?

Y ahí aparece la brecha.

Sin ninguno de los tres factores estudiados: 30.1 años sin demencia.

Con los tres: 17.5 años.

Un dato que parece contradictorio

El estudio contiene un resultado que requiere explicación.

Quienes no presentaban los tres factores vasculares mostraron un mayor riesgo de desarrollar demencia a lo largo de toda la vida que quienes acumulaban los tres: 42 frente a 23 por ciento.

¿Significa eso que estar sano aumenta el riesgo?

No.

La explicación está en la mortalidad. Las personas con mayor carga vascular tendían a morir antes, por lo que muchas no alcanzaban las edades en las que la demencia se vuelve mucho más frecuente. Los propios autores advierten que la reducción de años libres de demencia estuvo condicionada en buena medida por ese mayor riesgo de muerte.

Otro estudio del ARIC calculó que, considerando el periodo entre los 55 y los 95 años, el riesgo acumulado de desarrollar demencia alcanza alrededor de 42 por ciento. Buena parte de ese riesgo aparece en edades avanzadas.

El cerebro también tiene una historia vascular

El hallazgo ayuda a mirar la prevención de otra manera.

La presión arterial, el control metabólico y el tabaco suelen relacionarse inmediatamente con infartos, enfermedad cardiovascular o problemas circulatorios. La evidencia acumulada también los conecta con la salud cerebral décadas después.

Eso convierte la mediana edad en una etapa particularmente relevante: los factores que parecen pertenecer únicamente al corazón y a las arterias pueden formar parte de la historia futura del cerebro.

La investigación tampoco permite afirmar que una persona con hipertensión, diabetes o antecedentes de tabaquismo desarrollará demencia. El riesgo individual depende de múltiples factores y no puede calcularse a partir de estos tres elementos por sí solos.

El mensaje más útil es menos espectacular y más importante: la salud cerebral no empieza a cuidarse cuando falla la memoria.

También se construye años antes, mientras todavía parece que estamos cuidando solamente el corazón.

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