Malú Mícher recibe la Medalla Rosario Castellanos por su defensa de los derechos de las mujeres

El Congreso de Chiapas reconoció la trayectoria legislativa y política de la activista, vinculada con reformas sobre violencia de género, paridad, derechos humanos e igualdad sustantiva

AquíNoticias Staff

En sesión solemne del Congreso de Chiapas, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar impuso la Medalla “Rosario Castellanos” a Malú Mícher, en reconocimiento a su trayectoria en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas y a sus aportaciones legislativas en materia de igualdad y combate a las violencias.

La ceremonia reunió en el Palacio Legislativo a representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como a integrantes del Senado, autoridades estatales y Gabriel Guerra Castellanos, hijo de Rosario Castellanos.

Durante la sesión, la diputada María Roselia Jiménez Pérez, presidenta de la Comisión de Postulación de la Medalla, recordó el trabajo de la escritora comiteca y su relación con las luchas feministas y la dignificación de los pueblos originarios.

“Nos dio a entender que ninguna cultura es más importante que otra”, expresó.

Jiménez Pérez señaló que el reconocimiento a Mícher debía entenderse también como una responsabilidad frente a los derechos de las mujeres.

“Que esta medalla no sea un punto final, que sea un compromiso vivo para que cada decisión que tomemos honre la dignidad de las mujeres de Chiapas y de México”, sostuvo.

Una trayectoria ligada a las reformas por la igualdad

La diputada Rosa Linda López Sánchez presentó parte de la trayectoria de Malú Mícher, pedagoga con posgrado en educación para la paz y derechos humanos, legisladora local y federal en cuatro ocasiones y participante de la delegación oficial de México en la IV Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Beijing en 1995.

También recordó que fue candidata a la gubernatura de Guanajuato y a la Presidencia Municipal de León en una etapa en la que la participación política de las mujeres enfrentaba mayores barreras institucionales.

Entre sus aportaciones legislativas se encuentra su participación como coautora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, aprobada en 2006, así como el impulso a los presupuestos con perspectiva de género.

Mícher también ha participado en reformas constitucionales relacionadas con la llamada “Paridad en Todo” y en modificaciones legales sobre órdenes de protección, violencia política contra las mujeres en razón de género, violencia digital y mediática y Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres.

Su trabajo legislativo se ha extendido además a asuntos laborales, educativos, de bienestar y justicia.

“La pobreza tenía rostro de mujer”

Después de recibir la medalla, Mícher recordó experiencias de su infancia y juventud en comunidades de Chiapas y Tabasco, donde observó desigualdades que afectaban particularmente a niñas y mujeres.

“Teníamos la misma edad y no teníamos ni la misma altura ni la misma alimentación ni la misma educación”, relató al recordar comunidades donde el acceso al agua, la salud y la educación permanecía lejos de estar garantizado.

Mícher explicó que esas experiencias influyeron posteriormente en su participación política.

“Siempre encontraba a las mujeres viviendo una forma adicional de exclusión, eran las primeras en abandonar la escuela, quienes trabajaban más, cuidaban más, pero también quienes decidían menos”, señaló.

De esa observación, dijo, surgió una idea que terminó por orientar su vida pública: “la pobreza tenía en demasiadas ocasiones rostro de mujer”.

Los derechos tampoco son permanentes

En su intervención, Mícher advirtió que los avances legales y culturales alcanzados durante las últimas décadas requieren defensa permanente.

Recordó que actualmente forman parte de la conversación pública asuntos como igualdad, violencia contra las mujeres, paridad, cuidados y derechos sexuales y reproductivos, pero sostuvo que esos avances no pueden considerarse irreversibles.

“Los derechos humanos nunca son definitivos, cada generación tiene la responsabilidad de defenderlos”, afirmó.

Mícher señaló que los retrocesos no necesariamente comienzan con la derogación de una ley, sino también cuando desaparecen determinadas expresiones del lenguaje público, se justifican nuevamente las violencias o la libertad de las mujeres comienza a presentarse como una amenaza.

La Medalla “Rosario Castellanos” reconoce así una trayectoria desarrollada durante décadas entre activismo, política y legislación, especialmente en las reformas que han colocado la igualdad de género y los derechos de las mujeres dentro del marco jurídico mexicano.

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