Moreno Guillén plantea una justicia con atención sensible y centrada en la dignidad humana

El presidente del Poder Judicial de Chiapas sostuvo que la impartición de justicia debe acompañar las acciones de prevención y bienestar mediante la protección de derechos, el respeto a las personas y una actuación institucional sensible

AquíNoticias Staff

Juan Carlos Moreno Guillén planteó que la impartición de justicia debe desarrollarse desde una visión centrada en la dignidad humana, la protección de los derechos y una atención sensible hacia las personas.

El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado expresó esta postura al concluir la ceremonia conmemorativa por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio “Cambiar la Narrativa”, realizada en el Centro de Convenciones “Dr. Manuel Velasco Suárez” de la Universidad Autónoma de Chiapas.

El encuentro fue encabezado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y el secretario de Salud estatal, Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, con la participación de distintas instituciones convocadas alrededor de las acciones de prevención y bienestar.

Moreno Guillén señaló que, desde sus propias atribuciones, la impartición de justicia puede acompañar esos esfuerzos mediante una práctica institucional que coloque a las personas y sus derechos en el centro.

El planteamiento no atribuye al Poder Judicial funciones propias de la atención en salud mental. Su contribución, de acuerdo con lo expresado por el magistrado presidente, corresponde al terreno de la protección de derechos, el trato digno y la sensibilidad con la que las instituciones desarrollan su función.

Desde esa perspectiva, el Poder Judicial vinculó también su actuación con la construcción de una cultura de paz, entendida como una tarea que requiere coordinación entre instituciones y entornos donde prevalezcan el respeto, la inclusión y el bienestar social.

La participación en la jornada coloca así el énfasis no sólo en la presencia institucional durante una conmemoración, sino en la forma en que el propio Poder Judicial entiende su responsabilidad frente a las personas: una justicia que preserve la dignidad humana como principio de actuación.

En esa visión, la cultura de paz no depende de una sola autoridad ni de una única política pública. Requiere que cada institución, desde sus competencias, contribuya a construir relaciones más respetuosas y respuestas públicas capaces de reconocer a la persona antes que al procedimiento.

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