El actor británico murió en su casa de Los Ángeles. Su carrera atravesó teatro, cine, televisión y doblaje, desde The Rocky Horror Picture Show hasta Pennywise en It, Clue y Home Alone 2
AquíNoticias Staff
Tim Curry tenía esa extraña capacidad de aparecer en pantalla y apropiarse de la escena, incluso cuando no era el protagonista. Podía ser extravagante, inquietante, cómico o directamente aterrador. Esa versatilidad lo convirtió en una figura de culto durante más de cinco décadas.
El actor británico murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles, confirmó su representante. Hasta ahora no se ha informado oficialmente una causa específica de muerte. Los primeros reportes señalan que falleció después de un periodo prolongado de problemas de salud y que no existen indicios de un hecho criminal.
Su nombre quedó ligado para siempre al Dr. Frank-N-Furter, el científico extravagante y provocador de The Rocky Horror Picture Show, película de 1975 que pasó de una recepción inicial discreta a convertirse en uno de los grandes fenómenos de culto del cine.
Quince años después conseguiría asustar a otra generación desde un registro completamente diferente. En 1990 interpretó a Pennywise en la miniserie televisiva It, basada en la novela de Stephen King. El maquillaje, la sonrisa y la manera de alternar humor con amenaza convirtieron aquella versión del payaso en una de las imágenes más recordadas del terror televisivo.
Reducir a Curry a esos dos personajes, sin embargo, dejaría fuera buena parte de su carrera.
También estuvo en Clue, Legend, Annie, Home Alone 2: Lost in New York, Muppet Treasure Island, Congo y Scary Movie 2. En teatro recibió tres nominaciones al premio Tony por sus trabajos en Amadeus, My Favorite Year y Spamalot. Su voz, igualmente reconocible, apareció durante años en producciones animadas y le permitió desarrollar una extensa carrera en doblaje.
Curry había nacido el 19 de abril de 1946 en Inglaterra y comenzó su carrera profesional sobre los escenarios. Antes de convertirse en Frank-N-Furter participó en la producción londinense de Hair, donde coincidió con Richard O’Brien, creador de The Rocky Horror Show. A partir de ahí construyó una trayectoria difícil de encasillar: musicales, comedia negra, fantasía, terror, televisión, animación y Broadway.
En 2012 sufrió un derrame cerebral que afectó seriamente su movilidad y lo llevó a utilizar silla de ruedas. El episodio redujo su presencia frente a las cámaras, aunque Curry continuó participando en encuentros con seguidores, trabajos de voz y actividades relacionadas con su trayectoria.
Todavía en los últimos años hablaba públicamente de aquella experiencia sin construir alrededor de sí mismo una narrativa de autocompasión. En 2025 publicó sus memorias, Vagabond, y participó en las celebraciones por los 50 años de The Rocky Horror Picture Show.
Las primeras despedidas comenzaron a aparecer pocas horas después de conocerse su muerte. Actores, compañeros y producciones con las que trabajó recordaron tanto al intérprete como al hombre detrás de personajes que parecían diseñados para permanecer en la memoria.
Porque eso ocurrió con Tim Curry: algunos de sus trabajos sobrevivieron largamente a las películas que los contenían.
Frank-N-Furter se volvió símbolo de una película que todavía convoca funciones especiales medio siglo después. Pennywise siguió habitando pesadillas mucho antes de que It regresara al cine. Y su pequeño papel como el desconfiado concierge del Hotel Plaza en Home Alone 2 consiguió instalarlo también en la memoria navideña de millones de espectadores.
Tim Curry murió a los 80 años, pero deja detrás algo que pocos actores consiguen: personajes que varias generaciones pueden reconocer con apenas una mirada, una sonrisa o una voz.








