Los “gallos” de Oved
¿De qué tal tamaño es el temor o qué pretende esconder el aun secretario general de la sección 40 del SNTE Oved Valderas Tovilla, al impulsar al menos 3 gentes de sus confianzas como sus posibles sucesores, a dirigir los destinos del magisterio estatal? Quizá pretende que le tapen el cochinero de su gestión o que no trascienda más la inutilidad de la misma, al tiempo que se ha dado a la tarea de bloquear el camino de Mario Roldán, uno de los más fuertes aspirantes a relevarlo en el cargo.
Para nadie es su secreto que la gestión del aún líder magisterial nunca se tradujo en beneficios reales para la base trabajadora en general, ya que lejos de asumir una defensa férrea de los derechos y conquistas laborales de los docentes prefirió la apasionada entrega al oficialismo, por lo que sugestión, ha sido calificada de “charril”.
Alfredo Nuriulu Moscoso, presidente de la Caja de Ahorros y Presamos; Arbey Vera Nafate, secretario técnico y Doyma Ochoa Bautista, secretaria de finanzas, a decir de fuentes allegas al magisterio estatal serían las propuestas del líder magisterial saliente para relevarlo en el cargo. Y es que este comité saliente, es visto como una figura desprestigiada, toda vez que cuando ganaron, el Comité Ejecutivo Seccional hace dos años con Oved, lo hicieron a base de irregularidades con la presunta compra de votos, y falsificando boletas, es decir cometieron fraude electoral sindical, como en su momento lo denunciaron los otros excandidatos de otras planillas.
Liderazgo a la baja en la Sección 40.
Y es lo que paso con Oved Valderas, quien a escaso un año de haber asumido el “liderazgo” de la sección 40 mostro que no sería un líder efectivo, eficaz, y eficiente, dejo de dar los resultados para los cuales fue nominado, por lo que desde hace tiempo muchas voces del magisterio estatal han pedido su remoción y colocar en su lugar a otros quienes tengan la capacidad de dar resultados su titularidad sindical, lejos de representar la garantía de defensa de los derechos de los trabajadores de la educación del ámbito estatal, es todo lo contrario. Ha enfocado sus acciones en actividades meramente de papel que no representan mejoras para las condiciones laborales de los docentes.








