El político de Texcoco ganó la disputa interna por la Mesa Directiva frente a Gerardo Fernández Noroña y otros aspirantes. Su trayectoria cruza cinco décadas de izquierda, el poder mexiquense y la construcción del grupo político que llevó a Delfina Gómez al gobierno del Estado de México
AquíNoticias Staff
Morena decidió quién conducirá el Senado durante un año particularmente político. Higinio Martínez Miranda, senador por el Estado de México y uno de los operadores con mayor trayectoria dentro de la izquierda mexicana, fue elegido por la bancada mayoritaria para encabezar la Mesa Directiva durante el tercer año de la LXVI Legislatura.
Su llegada no fue una designación sin competencia. En las semanas previas también manifestaron interés Gerardo Fernández Noroña, Manuel Huerta Ladrón de Guevara y Óscar Cantón Zetina. La bancada terminó concentrando sus votos alrededor del mexiquense, mientras Noroña se ausentó de la reunión y posteriormente cuestionó el procedimiento utilizado para construir el llamado consenso.
Ese episodio explica parte de la relevancia de Martínez. Morena no escogió a una figura nueva ni a un legislador dedicado únicamente al trabajo parlamentario. Optó por un político formado durante décadas en la operación territorial, la negociación interna y la construcción de grupos de poder, particularmente en el Estado de México.
Higinio Martínez nació en Texcoco el 18 de junio de 1956. Es médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y, antes de consolidar su carrera política, ejerció medicina privada y encabezó los servicios médicos de la Universidad Autónoma Chapingo.
Su trayectoria partidista comenzó mucho antes de Morena. Desde 1975 participó en el Partido Mexicano de los Trabajadores, posteriormente estuvo en el Partido Mexicano Socialista y en 1989 se incorporó al PRD, organización en la que ocupó responsabilidades estatales y nacionales. En 1999 compitió por la gubernatura del Estado de México. Años después abandonó el PRD y terminó incorporándose al movimiento que daría origen a Morena.
Ha sido diputado local en varias ocasiones, senador, presidente municipal de Texcoco dos veces y una de las figuras centrales del morenismo mexiquense. Actualmente representa al Estado de México en el Senado por mayoría relativa.
Pero para entender realmente su peso político hay que mirar hacia Texcoco.
Martínez es identificado como uno de los principales articuladores del llamado Grupo Texcoco, originalmente conocido como Grupo de Acción Política. De esa red surgieron o se consolidaron figuras como Delfina Gómez y Horacio Duarte, y con el tiempo se convirtió en una de las estructuras de mayor influencia dentro de Morena en el Estado de México.
Su relación con Delfina Gómez es particularmente significativa. Martínez participó en la construcción del proyecto político que la llevó primero a competir por la gubernatura mexiquense y posteriormente a conquistarla en 2023, terminando con décadas de gobiernos priistas en la entidad. Esa victoria convirtió al grupo de Texcoco en uno de los polos de poder más importantes dentro del morenismo nacional.
Ahora ese operador territorial tendrá una función distinta.
La presidencia de la Mesa Directiva no controla por sí sola la agenda legislativa —esa disputa pasa también por la Junta de Coordinación Política y las bancadas—, pero sí conduce las sesiones, aplica el reglamento, representa institucionalmente al Senado y tiene una responsabilidad central en el manejo de los debates.
Martínez ha adelantado que buscará una conducción apegada a la Constitución, la Ley Orgánica y el Reglamento, y que pretende mantener comunicación también con PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. Esa posición contrasta con la planteada por Noroña, quien ha defendido una conducción políticamente más confrontativa frente a la oposición.
Ahí está probablemente la clave política de su elección.
Morena escogió para el Senado a un negociador antes que a un tribuno.
Noroña cuestionó precisamente esa lógica. En su carta acusó al partido de avanzar hacia el “verticalismo” y rechazó una presidencia basada en lo que calificó como convivencia con la oposición. Su inconformidad dejó expuesta una diferencia más profunda que la disputa por un cargo: qué tipo de conducción necesita Morena en una Cámara Alta cada vez más atravesada por la confrontación política y por la cercanía de las elecciones de 2027.
Higinio Martínez llegará además al frente del Senado cuando comience a acelerarse la disputa por 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados y otros cargos en 2027. El Congreso será simultáneamente espacio legislativo y escenario de confrontación electoral.
Por eso su nombramiento dice algo más que quién ocupará la silla principal del salón de sesiones.
Después de semanas de competencia interna, Morena decidió confiar esa posición a un político que ha pasado buena parte de su carrera construyendo acuerdos, formando grupos y acumulando poder desde el territorio.
Higinio Martínez no es el rostro más estridente del movimiento. Tampoco es nuevo.
Precisamente por eso llegó.








