Un día en Chiapa de Corzo: entre el Cañón, el cochito, la laca y la memoria zoque

A pocos minutos de Tuxtla Gutiérrez, una jornada puede reunir paseo por el río Grijalva, patrimonio histórico, vestigios prehispánicos, cocina tradicional y artesanías ligadas a la identidad chiapacorceña

AquíNoticias / Primer Plano Magazine

Chiapa de Corzo permite hacer en un solo día algo que en otros destinos exigiría varios recorridos: navegar entre las paredes del Cañón del Sumidero, caminar por una zona histórica, acercarse al pasado zoque, probar cocina tradicional y conocer artesanías que siguen formando parte de la identidad local.

La ruta puede comenzar desde alguno de sus embarcaderos.

Desde ahí parten las lanchas que recorren el río Grijalva rumbo al Cañón del Sumidero, uno de los paisajes naturales más reconocibles de Chiapas. El área natural protegida supera las 21 mil hectáreas y durante el trayecto se observan las paredes del cañón, vegetación de selva y, dependiendo de las condiciones del recorrido, parte de la fauna que habita la zona.

Para 2026, el paseo desde el embarcadero de Chiapa de Corzo tiene una tarifa de 400 pesos para turistas nacionales y 460 pesos para extranjeros. También existen tarifas de 340 pesos para personas adultas mayores y niños, y de 290 pesos para menores de dos años. El recorrido contempla el trayecto hasta la presa de Chicoasén y el acceso al Área Natural Protegida.

De vuelta en tierra, el siguiente recorrido puede hacerse a pie.

El centro histórico de Chiapa de Corzo está declarado Zona de Monumentos Históricos y tiene en La Pila uno de sus elementos más representativos. La fuente de ladrillo, de influencia mudéjar, ocupa desde hace siglos un lugar central en la imagen de la ciudad.

A unos pasos, el visitante puede continuar hacia otros puntos vinculados con la historia local, como la Casa Museo Ángel Albino Corzo, dedicada al personaje cuyo apellido terminó incorporándose al nombre de la antigua Chiapa de los Indios.

Otro tramo de la ruta conduce al templo de Santo Domingo y al antiguo convento, espacio relacionado actualmente con el Museo de la Laca.

Ahí aparece otra de las claves para entender a Chiapa de Corzo.

La laca, el trabajo sobre madera y la decoración artesanal no son únicamente productos para llevar de recuerdo. Forman parte de conocimientos transmitidos entre generaciones y están vinculados con algunas de las expresiones culturales más conocidas del municipio.

Ese legado puede encontrarse también en talleres, comercios y espacios de venta artesanal distribuidos alrededor del centro.

Pero la historia de Chiapa de Corzo comenzó mucho antes de sus edificios coloniales.

La Zona Arqueológica permite aproximarse al pasado prehispánico de uno de los asentamientos zoques más importantes de la Depresión Central de Chiapas. Sus primeras ocupaciones se remontan aproximadamente al año 1250 antes de nuestra era, y el sitio llegó a funcionar como un centro ceremonial y económico conectado con otras regiones de Mesoamérica.

La visita permite, así, recorrer diferentes momentos de la historia de la ciudad dentro de una misma jornada: del mundo prehispánico a la arquitectura colonial y de ahí a expresiones culturales que continúan vivas.

Y en Chiapa de Corzo, esa ruta también pasa por la mesa.

El cochito horneado es uno de los platillos que vale la pena buscar durante la visita. Para acompañar el recorrido aparece también el pozol de cacao, bebida tradicional que puede encontrarse en el mercado y en distintos puntos del centro.

Entre las alternativas mencionadas para sentarse a comer se encuentran el Restaurante Campanario, Restaurante Cultural La Cocina de la Tía y Jardines de Chiapa.

Después de comer, una caminata por los andadores y la plaza principal permite volver a las artesanías. Entre las piezas más representativas aparecen los trabajos en laca y madera decorada.

Aquí también se cruza otra de las grandes tradiciones de la ciudad: los Parachicos.

Las máscaras de madera utilizadas durante la Fiesta Grande están relacionadas con estos saberes artesanales y con técnicas transmitidas entre generaciones.

Quien visite Chiapa de Corzo en enero encontrará, además, una ciudad transformada por su celebración más conocida.

La Fiesta Grande, que se desarrolla del 4 al 23 de enero, reúne danza, música, gastronomía, artesanías y ceremonias religiosas. Los Parachicos constituyen una de sus expresiones centrales y su tradición fue inscrita por la UNESCO en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Si la jornada se queda corta, también existe la posibilidad de pasar la noche. Entre las opciones de hospedaje señaladas se encuentran Hotel La Ceiba, Hotel Boutique Eloína y Hotel Los Ángeles.

Pero aun sin quedarse a dormir, Chiapa de Corzo permite construir una ruta bastante completa en unas horas.

Puede comenzar sobre el río Grijalva, continuar entre monumentos y vestigios arqueológicos, detenerse frente a una pieza de laca, pasar por un plato de cochito y terminar caminando por el centro.

Lo difícil no es encontrar qué hacer.

Es decidir qué dejar para la próxima visita.

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