La Universidad y el organismo interamericano firmaron una Carta de Intención para ampliar la cooperación científica y académica en agricultura tropical, innovación, seguridad alimentaria y resiliencia climática
AquíNoticias Staff
Chiapas tiene una fuerte vocación agropecuaria, pero también enfrenta desafíos que ya no pueden resolverse únicamente con prácticas tradicionales: cambio climático, productividad, seguridad alimentaria y adaptación tecnológica forman parte de una agenda cada vez más compleja para quienes viven del campo.
Con ese escenario como punto de partida, la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) firmaron una Carta de Intención que busca ampliar la colaboración académica y científica entre ambas instituciones.
El documento fue suscrito en Rectoría y formaliza una relación que, de acuerdo con el rector Oswaldo Chacón Rojas, ya existe entre investigadores y especialistas de la Universidad y del organismo internacional.
La intención es que esa colaboración pueda traducirse en mayor investigación, intercambio de conocimiento y proyectos vinculados con las necesidades del sector agropecuario chiapaneco.
Chacón Rojas señaló que la vocación productiva de Chiapas coloca a la Universidad frente a una responsabilidad concreta: generar conocimiento capaz de acompañar a las personas que trabajan el campo y contribuir a encontrar soluciones para sus problemas.
En ese sentido, la relación con el IICA abre una posibilidad relevante. El organismo especializado trabaja en cooperación agrícola en el continente americano y puede conectar capacidades locales con experiencias, investigación y redes que operan fuera de Chiapas.
El director general del IICA, Muhammad Ibrahim, puso el acento en la agricultura tropical. Sostuvo que este tipo de producción tendrá un papel creciente frente a la demanda mundial de alimentos y consideró necesario ampliar la investigación y la cooperación alrededor de ella.
Para Chiapas, el planteamiento tiene un componente territorial evidente. Buena parte de su producción agropecuaria se desarrolla precisamente en condiciones tropicales y enfrenta fenómenos como temperaturas extremas, modificación de ciclos de lluvia, degradación de suelos y nuevas exigencias de productividad.
Ibrahim también destacó la posición geográfica del estado, conectado con Centroamérica y, al mismo tiempo, integrado al mercado norteamericano. Esa ubicación puede convertir a Chiapas en un punto de intercambio para proyectos agrícolas que trasciendan sus fronteras.
La Carta de Intención todavía representa un punto de partida. Su alcance dependerá de los proyectos específicos que ambas instituciones logren construir después: investigaciones aplicadas, transferencia tecnológica, capacitación, intercambio académico o acompañamiento directo a productores.
Ahí estará también la prueba de su utilidad.
Para una universidad pública ubicada en una entidad donde el sector primario conserva un peso considerable en la economía y el empleo, investigar sobre agricultura adquiere mayor sentido cuando el conocimiento logra salir de los laboratorios y llegar a las parcelas.
Después de la firma, Muhammad Ibrahim impartió la conferencia magistral “Transformación sostenible del sector agropecuario en las Américas: innovación, seguridad alimentaria y resiliencia climática para el futuro”, dentro del Congreso Internacional de la DES Ciencias Agropecuarias y como parte de la CIU UNACH 2026.
La conversación colocó sobre la mesa tres asuntos que marcarán buena parte del futuro agropecuario: cómo producir alimentos, cómo hacerlo frente a un clima cada vez más variable y cómo conseguir que la innovación llegue también a quienes trabajan directamente la tierra.
La colaboración entre UNACH e IICA abre esa ruta. El siguiente paso será convertir la intención firmada en proyectos capaces de producir resultados dentro del campo chiapaneco.








