El Reto Marte llegó por primera vez a Chiapas con una lógica distinta a la competencia escolar tradicional: reunir disciplinas, imponer tiempo limitado y convertir problemas complejos en prototipos. El mejor equipo tendrá una ruta hacia la final internacional en España
AquíNoticias Staff
Marte entró a la universidad no como destino, sino como problema.
Ciento ochenta estudiantes de distintos perfiles académicos comenzaron este 8 de septiembre el Reto Marte UNACH 2026, una competencia que utiliza las condiciones extremas del llamado planeta rojo para obligar a los participantes a imaginar soluciones que también puedan tener utilidad en la Tierra.
El Centro de Convenciones Universitario “Dr. Manuel Velasco Suárez” recibió por primera vez en Chiapas esta iniciativa internacional, que continuará el 9 de septiembre y se desarrolla bajo un formato de hackathon: equipos multidisciplinarios tienen un periodo limitado para investigar, diseñar y convertir sus ideas en prototipos.
La competencia reúne a 180 estudiantes y 30 docentes mentores provenientes de 18 unidades académicas de la Universidad Autónoma de Chiapas. La convocatoria original estableció la integración de 30 equipos multidisciplinarios y definió como reto de la temporada “La Tierra como un sistema vivo”.
Ahí está una de las claves del ejercicio: el desafío parece mirar hacia otro planeta, pero las respuestas deben volver a éste.
El programa Mars Challenge trabaja con aprendizaje basado en retos y educación STEAM —ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas— para desarrollar pensamiento crítico, colaboración y capacidad de construir soluciones frente a condiciones complejas. La propia convocatoria de la UNACH planteó que las propuestas diseñadas para escenarios marcianos puedan trasladarse a problemas de desarrollo sostenible en la Tierra.
La secretaria General de la UNACH, María del Carmen Vázquez Velasco, encabezó la inauguración en representación del rector Oswaldo Chacón Rojas. Durante su intervención destacó el talento, la imaginación y la creatividad existentes en Chiapas, así como la oportunidad de que estudiantes y docentes trabajen con escenarios asociados a una posible vida fuera de la Tierra.
No se trata únicamente de reunir carreras distintas alrededor de una mesa.
La lógica interdisciplinaria obliga a que conocimientos que normalmente avanzan por caminos separados tengan que encontrarse: una solución técnicamente posible también necesita pensar en recursos, sostenibilidad, comunicación, diseño y efectos humanos.
Ese cruce constituye parte del reto educativo.
La competencia, además, no termina en Tuxtla Gutiérrez. El equipo ganador podrá continuar su recorrido hacia The Grand Jam 2026, la final internacional de Mars Challenge que se realizará del 3 al 5 de noviembre en Getafe, Comunidad de Madrid, España. El encuentro reunirá equipos de distintos países para presentar proyectos, crear nuevas soluciones y someterlas a evaluación internacional.
La convocatoria inicial de la UNACH también estableció que el campeón obtendría el pase para representar a Chiapas en esa etapa internacional.
Al acto inaugural asistieron también el secretario Académico de la UNACH, Florentino Pérez Pérez; el coordinador de las Jornadas por las Humanidades, Jorge Ezma Bazán; la directora General de Marca UNACH, Susana Sosa Silva, y el secretario académico de la Universidad Politécnica de Chiapas, Alberto Alonso Farrera.
El experimento educativo ocurre durante dos días, pero apunta a una discusión de mayor alcance.
Formar para escenarios futuros ya no consiste únicamente en transmitir conocimientos especializados. También exige ponerlos en tensión, conectarlos con otras disciplinas y comprobar si sirven para resolver algo.
Por eso, quizá la pregunta más interesante del Reto Marte no sea cómo vivir algún día en otro planeta.
Es qué pueden aprender los estudiantes al intentar resolver desde Chiapas problemas que todavía no existen.








