La exposición instalada en Casa Chiapas documenta el trabajo de universitarios con personas que no sabían leer ni escribir y coloca detrás de las cifras historias de autonomía, derechos y nuevas posibilidades
AquíNoticias Staff
Aprender a leer y escribir cuando se pensaba que la oportunidad ya había pasado. Esa experiencia, narrada desde los rostros de quienes participan en los programas de alfabetización, es el centro de una exposición con la que la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) busca mostrar que el rezago educativo no se reduce a una estadística.
Casa Chiapas abrió sus puertas a una muestra fotográfica testimonial integrada por 20 imágenes de los programas “Chiapas Puede” y “Con la UNACH puede más”, en las que se documenta el trabajo realizado por docentes, estudiantes y personal administrativo para alfabetizar a personas en distintas comunidades del estado.
Durante la inauguración, el rector Oswaldo Chacón Rojas planteó que la participación universitaria rebasa el cumplimiento de una tarea institucional. Para quienes habitualmente trabajan en aulas, investigación o actividades científicas, explicó, involucrarse directamente en procesos de alfabetización representa también una experiencia personal distinta.
El punto central, sostuvo, está en lo que una persona puede hacer después de aprender a leer y escribir.
“Esto no solamente es un tema de números; esto tiene un impacto real en la vida de las personas. Tiene que ver con derechos, pues una persona que no sabe leer ni escribir no está en condiciones de ejercer plenamente sus derechos”.
La afirmación desplaza la discusión desde la cobertura educativa hacia sus consecuencias cotidianas. Leer un documento, comprender una indicación, realizar un trámite o acceder por cuenta propia a información son capacidades que inciden directamente en la autonomía de una persona.
Fotografías de una oportunidad que parecía perdida
Chacón Rojas relató que uno de los elementos que convenció a integrantes de la comunidad universitaria de participar fueron precisamente los testimonios de las personas alfabetizadas.
Entre ellas se encuentran mujeres y hombres adultos mayores que dijeron no haber imaginado que todavía tendrían la posibilidad de aprender a leer y escribir. Esas experiencias forman parte de las imágenes exhibidas en Casa Chiapas.
La exposición convierte así un programa educativo en historias concretas: personas que llegan a la alfabetización después de décadas sin haber tenido acceso a esa herramienta básica.
El rector señaló que la UNACH ha participado desde el diseño de la estrategia hasta su aplicación en comunidades, con la incorporación de estudiantes, docentes y trabajadores administrativos.
El reto empieza antes de la universidad
Chacón Rojas también vinculó la alfabetización con un desafío educativo de mayor alcance.
Frente a la meta nacional de alcanzar 55 por ciento de cobertura en educación superior, sostuvo que Chiapas enfrenta condiciones que obligan a trabajar desde los niveles elementales y básicos.
El razonamiento es directo: ampliar el acceso a las universidades requiere previamente que más personas puedan recorrer y concluir los niveles educativos anteriores.
En ese contexto, reconoció las iniciativas educativas impulsadas por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y la participación de instituciones y distintos sectores sociales en los programas de alfabetización.
La muestra busca también reconocer a quienes realizan ese trabajo fuera de las aulas universitarias. Chacón Rojas llamó a docentes, estudiantes y personal administrativo a mantener la responsabilidad social como parte de la actividad de la Universidad.
En la inauguración participaron la coordinadora estatal de Chiapas Puede, Flor Marina Bermúdez Urbina; el secretario General Ejecutivo de la ANUIES, Luis Armando González Placencia; la directora General de Casa Chiapas, Kenia Arroyo Muñiz; la secretaria para la Inclusión Social y Diversidad Cultural, Jazmín González González; el secretario Académico, Florentino Pérez Pérez, y la coordinadora General de Relaciones Interinstitucionales, Rocío Moreno Vidal, entre otras personas.
Las 20 fotografías dejan una idea que atraviesa la exposición: alfabetizar significa enseñar letras, pero sus consecuencias alcanzan algo mayor: la posibilidad de comprender, decidir y ejercer derechos sin depender siempre de alguien más.








