A 71 años del primer voto femenino federal, la UNACH y el Tribunal Electoral de Chiapas abren una formación híbrida para prevenir agresiones contra mujeres en redes, medios y espacios públicos digitales
AquíNoticias Staff
La participación política de las mujeres ya no se disputa sólo en las urnas. También se juega en redes sociales, plataformas digitales, medios de comunicación y conversaciones públicas donde la violencia puede inhibir, desacreditar o expulsar voces.
Con ese telón de fondo, la Universidad Autónoma de Chiapas y el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas inauguraron el diplomado “Prevención de la violencia política en razón de género en entornos digitales y mediáticos”, un programa de formación que busca trasladar el debate de la denuncia a la prevención, la capacitación y la acción institucional.
La apertura se realizó en las instalaciones del Tribunal Electoral, en el marco de la conmemoración de la primera participación de las mujeres en una elección federal en México, ocurrida hace 71 años. La fecha no es menor: recuerda el ingreso formal de las mujeres a la ciudadanía electoral, pero también obliga a revisar las nuevas barreras que enfrentan para ejercer sus derechos políticos.
Durante el acto inaugural, el rector de la UNACH, Oswaldo Chacón Rojas, planteó que la colaboración con el Tribunal Electoral es relevante para la misión social de la universidad. Desde su perspectiva, la institución académica no sólo forma profesionistas: también debe contribuir a mejorar la vida pública mediante conocimiento, justicia y responsabilidad social.
El mensaje ubica a la universidad en un terreno que rebasa las aulas. En una democracia atravesada por la comunicación digital, formar ciudadanía implica enseñar a identificar la violencia, nombrarla con precisión y construir herramientas para contenerla antes de que destruya trayectorias, reputaciones o derechos.
La magistrada presidenta del Tribunal Electoral, Magali Arellano Córdova, señaló que uno de los mayores desafíos consiste en garantizar que ninguna mujer vea limitada su participación política por agresiones en entornos digitales o mediáticos. El diplomado forma parte de la iniciativa Mazo Morado, impulsada por el órgano jurisdiccional.
Arellano Córdova sostuvo que el centro del programa son las mujeres que se interesaron desde el inicio en esta formación. La apuesta, según el planteamiento institucional, es que el conocimiento adquirido no quede encerrado en el ámbito académico, sino que se traduzca en prácticas capaces de incidir en la realidad social y en la vida de otras mujeres.
La secretaria para la Inclusión Social y Diversidad Cultural, Jazmín González González, reconoció el trabajo colectivo que permitió construir el diplomado. Destacó la suma de voluntades, acciones y experiencias entre las personas e instituciones que participaron en el diseño de esta propuesta.
En presencia de la titular de la SIRESU-UNACH, Mónica Guillén Sánchez, la estudiante Helen Patricia Barrios García valoró el programa como una iniciativa vinculada al fortalecimiento de la democracia, la igualdad sustantiva y la protección de los derechos político-electorales de las mujeres.
El diplomado se desarrollará en modalidad híbrida, con actividades en línea y presenciales. Participarán juristas y especialistas con trayectoria en la materia, de acuerdo con la información institucional.
La violencia política en razón de género no es un problema accesorio de la vida democrática. Cuando ocurre en entornos digitales y mediáticos, puede multiplicarse con rapidez, permanecer en archivos públicos y producir efectos que van más allá del insulto: deslegitima, intimida y busca retirar a las mujeres de la conversación pública.
Por eso, el valor político del diplomado está en su punto de partida: asumir que la democracia no se agota en permitir participar, sino en garantizar condiciones para hacerlo sin violencia. A 71 años de aquel primer voto federal de las mujeres mexicanas, el desafío ya no es sólo estar en la boleta o en la urna; es poder intervenir en la esfera pública sin que la agresión digital funcione como castigo.








