Aunque suele asociarse con el cáncer cervicouterino, el virus del papiloma humano también está vinculado con tumores de orofaringe; la vacunación, evitar tabaco y alcohol, y atender síntomas persistentes forman parte de la prevención
AquíNoticias Staff
El virus del papiloma humano, VPH, no sólo está relacionado con el cáncer cervicouterino. También puede participar en el desarrollo de algunos cánceres de cabeza y cuello, especialmente los de orofaringe, una zona que incluye las amígdalas, el paladar blando y la base de la lengua.
Los cánceres de cabeza y cuello suelen originarse en las células que recubren las mucosas de la boca, la garganta y la laringe. También pueden aparecer en senos paranasales, cavidad nasal y glándulas salivales, aunque estos últimos son menos frecuentes.
El consumo de tabaco y alcohol sigue siendo uno de los principales factores de riesgo, sobre todo para tumores de cavidad oral, hipofaringe y laringe. El riesgo aumenta cuando ambos consumos se combinan.
La precisión importa: el VPH no causa todos los cánceres de boca y garganta. Su relación más documentada está en los cánceres de orofaringe. El Instituto Nacional del Cáncer señala que la infección crónica por VPH es responsable de casi 75 por ciento de estos tumores; los CDC estiman que alrededor de 70 por ciento de los cánceres de orofaringe están vinculados con este virus.
Estos cánceres se presentan con mayor frecuencia en hombres. El Instituto Nacional del Cáncer reporta que los cánceres de cabeza y cuello ocurren aproximadamente dos veces más en hombres que en mujeres, y se diagnostican con mayor frecuencia después de los 50 años, aunque los casos asociados con VPH también han cobrado relevancia en personas más jóvenes.
La prevención es una herramienta central. Evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y hablar con personal médico sobre la vacunación contra el VPH puede reducir riesgos. La vacuna ayuda a prevenir nuevas infecciones por los tipos de VPH que causan cánceres de orofaringe y otros tumores asociados al virus.
También es importante atender señales que no desaparecen. Un bulto en el cuello, una llaga en la boca o garganta que no sana, dolor persistente, dificultad para tragar, ronquera o cambios en la voz deben ser revisados por personal médico o dental, especialmente si duran varias semanas.
Hablar del VPH desde una perspectiva preventiva ayuda a romper estigmas. No se trata de señalar conductas ni de reducir el tema a una población específica, sino de informar que mujeres y hombres pueden estar expuestos, y que la prevención debe iniciar desde edades tempranas.
La información clara puede cambiar decisiones de salud: vacunarse cuando corresponde, evitar factores de riesgo, acudir a revisión dental y médica, y no normalizar molestias persistentes en boca o garganta.








