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Willy, todo por el todo / Rodrigo Ramón Aquino

Willy, todo por el todo / Rodrigo Ramón Aquino

Es más que evidente: Willy Ochoa está poniendo toda la carne en el asador para intentar posicionarse lo más que pueda en las preferencias electorales de los tuxtlecos. Con el pretexto de su Segundo Informe de Gobierno, el hijastro político de Manlio Fabio Beltrones ha desplegado una grosera campaña de publicidad en la capital chiapaneca que incluye decenas, si no es que cientos, de espectaculares, videos, pasquines y cuando suvenir se logre imaginar, pagado con dinero que vaya a usted a saber y su imaginación (aquí sí puede quedarse corta) de dónde proceda (porque una cosa es casi segura, de su bolsa no viene; nadie despilfarra tanto sin un asomo de remordimientos).
A Ochoa no le queda de otra, o es ahora o nunca quemar todos los cartuchos posibles. No tendrá tercer informe, es seguro, y se viene encima el proceso electoral. William, como no le gusta que le llamen, quiere agotar toda posibilidad para ser candidato a la presidencia municipal capitalina y en su empeño le da igual o se pasa por donde sea cualquier reglamentación electoral (como aquella que dice más o menos así “que la ley permite en el artículo 134 que una vez al año, siete días antes y cinco días posteriores, a través de del informe de actividades, puede difundir sus alcances y metas, siempre y cuando sea dentro del territorio o espacio que ocupa su representación).
Y este legislador nos ha bombardeado con su cara sonriente y abrazando tío, tía, vecino o chucho desde finales del año pasado. Pero ya sabe cómo es esto, no habrá delito, pues él dirá en su defensa, y lo mostrará por escrito si es necesario, que él contrató publicidad justamente el tiempo que la ley le permite publicitar su “trabajo legislativo”, y que si aún no la han quitado eso es exclusiva responsabilidad de la empresa contratada, y en ningún momento de él.
Que si es mucha desfachatez, que si es falta de sensibilidad porque todo ese recurso se pudo usar en acciones de real beneficio para los tuxtlecos y tuxtlecas es lo de menos, pues bien vale la pena soltar paga “como orina el cochi” cuando eres el tricolor mejor posicionado en Tuxtla Gutiérrez. Esa, guste o no, es la realidad: Ochoa encabeza las encuestas, porque ni un Noé Castañón ni un Alfredo Araujo, mucho menos un Bayardo Robles, hicieron mayor esfuerzo para competir por el posicionamiento. Por ello la intriga, por ello el fuego amigo, por ello la operación política para que en conejolandia no vayan en alianza los rojos y los verdes.
La estrategia es clara: gastar, gastar y gastar para ganar puntos porcentuales extras en las encuestas, para que si se logra la hazaña de que en Tuxtla el PRI vaya solo, no haya ni tantito rival en un proceso interno. Y que Willy se haga de la candidatura no es cosa menor, recordemos que los tricolores son prácticamente los autores intelectuales del voto duro, del acarreo, de la compra de voluntades. Cuando van en contienda los priistas se unifican, se disciplinan, cierran filas, no importando quien sea ungido candidato, no importando qué tan cae mal sea. Ellos saben hacer la chamba.
Pero si se acuerda la alianza, adiós paga invertida, porque los candidatos del Partido Verde, incluso los de oposición, están mejor posicionados que Willy, y una interna no la aguanta.

Corrillo

Tuxtla: A la pregunta: ¿Si a Fernando Castellanos, diputado local y dirigente estatal del PVEM, le ponen sobre la mesa la posibilidad de ser diputado federal o presidente municipal, cuál escogería? —Escogería servir a mi ciudad —listo, le entra—.

Contacto:
roraquiar1@gmail.com
9611395592

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