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Crece en Chiapas tasa de suicidios

Crece en Chiapas tasa de suicidios

La entidad ocupa el séptimo lugar a nivel nacional con más casos; mil 731 casos entre los años 2015 y 2016, de acuerdo con datos del Inegi

Esmeralda Fonseca / Portavoz

Cansado de vivir en el monte tras huir de su comunidad por el conflicto territorial entre Chenalhó y Chalchihuitán, y por el temor de ser asesinado en manos de paramilitares, Raymundo Luna Pérez, un joven de 18 años de edad, originario de Ch’en Mut, decidió acabar con su vida al ingerir el herbicida “Gramoxone”, en diciembre pasado.
La historia de Raymundo es un ejemplo de uno los temas de mayor complejidad social tanto para la entidad como en el resto del país, el suicidio. Chiapas ocupa el séptimo lugar a nivel nacional con más casos: mil 731 entre los años 2015 y 2016, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que fueron retomados por Excélsior.
Este fenómeno ha alcanzado niveles alarmantes en el país; los casos de mortalidad por suicidio en dicho periodo llegaron a un total de 6 mil 425 y 6 mil 370 casos, respectivamente.
De igual forma, en los últimos años se puede notar el aumento de este problema. Por ejemplo, en el periodo del 2010 al 2013, el promedio identificado por el Inegi es de 5 mil 547 casos por año; contrario al promedio de 2014 al 2016, que fue de 6 mil 377 casos por año; es decir, un incremento de 14 por ciento entre ambos periodos.
En un rango mayor de tiempo, entre los años 2010 y 2016, el Inegi estima que se han consumado 41 mil 321 casos de suicidio a nivel nacional, con base en el medio nacional.
En cuanto quiénes son los que más susceptibles a hacerlo, los datos de la institución revelan que el 95 por ciento de los suicidios se registran en la población de 15 años y más.
Asimismo, el Inegi halló que los hombres son los que en mayor medida atentan contra sus vidas; de los 41 mil 321 casos registrados entre el 2010 y el 2016, 33 mil 409 correspondió al sexo masculino, es decir, el 80.8 por ciento del total; mientras que 7 mil 899 casos correspondieron a mujeres, el 19.5 por ciento general.

¿Cuál es el impacto del suicidio?

Los motivos para quitarse la vida pueden ser diversos, como la inestabilidad de la salud mental de amplios, el cual a su vez, se asocia a múltiples factores, que van desde el padecimiento de enfermedades crónico-degenerativas, hasta problemáticas vinculadas con desórdenes de la personalidad.
Se puede presentar en cualquier edad, aunque siempre hay un grupo más susceptible; en 2015 fue la segunda causa principal de defunción en el grupo de 15 a 29 años en todo el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A su vez, el suicidio desconoce clase social, ya que no sólo se produce en los países de altos ingresos, sino que es un fenómeno global. De hecho, la OMS señala que 2015, más del 78 por ciento de los suicidios en todo el mundo tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos. Por lo tanto, se trata de un grave problema de salud pública.
A pesar que el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales —en específico los relacionados con la depresión y el consumo del alcohol— están más registrados en los países de altos ingresos, la otra realidad es que “muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos”, señala la organización.
En tanto, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento también están estrechamente ligadas a conductas suicidas.
Las tasas también son elevadas entre los grupos vulnerables que son objeto de discriminación, tales como los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos. Con diferencia, el principal factor de riesgo es un intento previo de suicidio.
Respecto a los métodos, la autointoxicación con plaguicidas es el más común de todos, alrededor del 30 por ciento; la mayoría de los casos se llevan a cabo en zonas rurales –como el de Raymundo– de países de ingresos bajos y medianos. Otras personas optan por el ahorcamiento y las armas de fuego.

Prevención y control

Antes de cometer el acto de suicidio, se pueden detectar algunos indicios que anuncian que una persona piensa o planea hacerlo. Según el portal TeensHealth pueden ser:
a) Hablar sobre el suicidio o la muerte en general.
b) Hablar sobre “irse”, “emprender un viaje” o “marcharse”.
c) Decir que ya “no se necesitarán” ciertas cosas y regalar pertenencias a otras personas.
d) Hablar sobre sentimientos de desesperanza o culpabilidad.
e) Alejarse de los amigos o familiares y perder las ganas de salir.
f) No tener ganas de participar en las actividades o aficiones favoritas.
g) Tener dificultades para concentrarse o para pensar con claridad.
h) Experimentar cambios en los hábitos alimentarios o de sueño.
i) Manifestar conductas autodestructivas (como beber alcohol, consumir drogas y autolesionarse, por ejemplo).
Por su parte, debido a la complejidad del fenómeno, la OMS expone que existen algunas medidas y actividades de prevención de suicidio o los intentos de cometerlo; éstas exigen la coordinación, colaboración y responsabilidad de los Estados y a toda la sociedad en general:
a) Restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).
b) Información responsable por parte de los medios de comunicación.
c) Introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol.
d) Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.
e) Capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas.
f) Seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.
Por lo tanto, es una tarea que le compete a los sectores de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación para reducir los índices.
Cabe recordar que el plan de acción sobre salud mental 2013-2020, los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10 por ciento para 2020.
Asimismo, la tasa de mortalidad por suicidio es un indicador de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “De aquí a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar”, se lee en el portal de la OMS.

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