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De la vista nace un tatuador

De la vista nace un tatuador

Él es Christian Álvarez de la Cruz, un tatuador que se hizo profesional a través del empirismo y del trabajo duro. Sus sacrificios y el apoyo de su familia lo han hecho colocarse entre los mejores. Esta es una historia urbana de nuestro bello Chiapas

Lucero Natarén / Aquínoticias

Christian Álvarez de la Cruz, es un artista empírico, que se ha convertido en tatuador profesional. Sus circunstancias han sido un tanto difíciles, comenzando por las faltas de oportunidades, pero su familia ha sido un motor importante para participar en concursos de dibujo, exposiciones de pintura y hasta ganar concursos de tatuajes.
El primer acercamiento que tuvo con las pinturas fue gracias a un maestro que tuvo en la secundaria, Nicolás, que le impartía clases de dibujo técnico. Les mostró sus pinturas, a Christian le gustó, le interesaron las pinturas en óleo, tomó un curso con él. Comenzó enseñándoles la técnica de lápiz (sombras, formas) seguido con la técnica del pastel que fue la que le gustó más y terminaron con pintura en óleo. Christian comenzó a investigar, a leer sobre la pintura de pastel en libros, internet, por videos, fue practicando solo, poco a poco fue aprendiendo la técnica.
En la preparatoria participó en concursos de dibujo. Los artistas que lo inspiran son Gérman Aracil, artista español, Julio Puentes y Rubén Belloso.
Al culminar sus estudios de preparatoria tuvo que dedicarse a trabajos diversos, dentro de ellos ser vendedor cajero en una tienda departamental. Sin embargo, se sentía frustrado al estar ahí, consideraba que no era lo suyo, todo el tiempo estaba molesto. Para ese entonces ya había formado una familia.
Aun estando en esa empresa, el 25 de febrero del 2016 realizó una exposición pictórica titulada “Entre mi tierra y yo”, en el Museo del Café, Chiapas. El nombre representa la gente de Chiapas, sus raíces, la forma en que él la interpreta.
Él sentía que dibujando expresaba sus sentimientos, pero no podía renunciar a su trabajo, porque ya tenía una esposa y tres hijos. Un amigo que tatúa, le dijo que aprovechara que sabía dibujar y le enseñaría lo básico.
Dedicarse a tatuar fue complicado, desde el pensarlo, por aquello de un sueldo estable, él pensaba en su familia, y dedicarse de lleno al tatuaje era como un riesgo, porque no sabía si le iba ir bien o mal, su esposa le dijo que si no se sentía cómodo, que se saliera, lo apoyaba para que se dedicara a otra cosa. Renunció. Ahí comenzaría una nueva travesía.
La primera persona a la que tatuó fue a él mismo, para obtener experiencia e ir practicando, se tatuó en la pierna para tomar el tiempo de cuanto debía durar la aguja en el cuerpo y saber cómo no lastimar la piel de sus futuros clientes. Al principio no tenía nada, poco a poco fue haciéndose de materiales, su primera máquina fue de segunda mano, con el paso de los días iba comprando material. Se fue por mes y medio a Celaya con un tatuador llamado Miguel Martínez, el tiempo que estuvo con él considera que aprendió mucho.
– Gracias al apoyo de mi esposa estoy tatuando, si no seguiría cobrando de mal humor (bromea)
Actualmente lleva tres años y medio en este oficio que para él es arte y le ha ido muy bien. Desde que comenzó no ha cesado de proyectar sus estilos de dibujo que lo han llevado a ganar premios. Desde el tiempo que inició ha creado un aproximado de 5 mil tatuajes.
Ha participado únicamente en tres eventos de tatuajes, y competido con tatuadores internacionales. Tiene un primer lugar en retrato, y ha ganado un primer lugar en sombras y segundo lugar en realismo.
Una de las experiencias que ha tenido es que, a veces, han acudido personas a tatuarse con él, pero como no lo conocen de vista, no creen que es tatuador, por aquello que no lo encuentran tomando o que este drogado.
-La gente tiene ese mal estereotipo de que todos los tatuadores somos borrachos o drogadictos, por eso cuando me ven se sorprenden, deben conocer también que existen tatuajes artísticos y callejeros. Depende de la persona, que sea lo que busque y cuanto quiere pagar
Hasta hoy agradece no tener inconveniente con sus clientes, él les da sugerencia en sus diseños. Platica con ellos para expresarles los pro y contra de los lugares del cuerpo en donde desean tatuarse.
En su estudio los recipientes están protegidos con plástico, por cuestión de higiene. Confiesa que cuando están tatuando los recipientes se manchan de sangre y les quedan residuos, entonces sino se protegen y no cambian el plástico existe el riesgo de contagiar a sus clientes con alguna infección.
– Cuando tengo otro cliente le cambio el plástico con uno nuevo y me quedo tranquilo, también por cada cosa que me he parado a tomar me he cambiado los guantes, es cuestión de higiene-
Le ha tocado clientes que le preguntan el por qué los tatuajes que se hicieron anteriormente con otros tatuadores cambiaron de color, él explica que eso se debe a la zona donde se lo realizaron, el color cambia dependiendo el lugar que esté más expuesto al sol.
Otra de las dudas que le presentan es si hay algún riesgo que después de tatuarse se tomen unas cervezas, afirma que no hace daño, sólo que retarda el proceso de cicatrización en algunos casos.
Christian Álvarez considera que este mundo de los tatuadores es diverso, aún le falta mucho más por aprender, pero agradece a las personas que recomiendan su trabajo, y afirma que día a día se propone mejorar. Le gusta dibujar, desea que la gente conozca su trabajo para que vean sus capacidades.
Si deseas conocer más del trabajo que realiza, puedes visitar Soul Tattoo, buscarlos en Facebook, o consultar sus diseños en su cuenta personal: Christian Álvarez.

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