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Cómo tener un huerto urbano sin morir en el intento

Cómo tener un huerto urbano sin morir en el intento

¿Sabías que por cada kilogramo de verduras que cultivas, estás reduciendo dos kilogramos más de las emisiones de gases con efecto invernadero? Esa fue la conclusión del investigador de la Universidad de California, David Cleveland, cuyo estudio fue publicado en la revista Landscape and Urban Planning

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¿Sabías que por cada kilogramo de verduras que cultivas, estás reduciendo dos kilogramos más de las emisiones de gases con efecto invernadero? Esa fue la conclusión del investigador de la Universidad de California, David Cleveland, cuyo estudio fue publicado la revista Landscape and Urban Planning.
Pero cuidado, tener un huerto urbano eco-amigable no es tan sencillo; de hecho, de hacerlo mal sólo se estaría contribuyendo a la problemática pues el estudio reveló que contrario a lo que podría pensarse, si no se controla con sumo cuidado el metano y el óxido nitroso emitidos por la composta en descomposición, no se puede alcanzar el objetivo de reducir las emisiones.
De acuerdo con la investigación, si bien la agricultura urbana puede tener un efecto ambiental beneficioso sobre los productos comprados en la tienda, lo que realmente importa son las pequeñas cosas: ¿Qué tan denso es tu huerto? ¿Qué tipo de agua estás usando? ¿Cómo estás monitoreando tu composta?
En el trabajo se hace énfasis en el valor de la densidad de las verduras plantadas, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero se calcularon por metro cuadrado. También se explica que el uso de agua gris —generada por uso doméstico, como la que sale por los desagües de bañeras, lavabos, pilas de la cocina o lavadoras— también puede tener un gran efecto sobre el ambiente.
A continuación presentamos una serie de consejos y aspectos que se tendrán que tener en cuenta si se está pensando en construir uno.

1. Elegir un espacio concreto y adecuado:
El mejor espacio para ubicar un huerto urbano va a ser el jardín, ya que será donde se disponga de más espacio y de más tierra para que las plantas crezcan sanas. Sin embargo, la mayoría de las personas que vive en grandes urbes no cuenta con jardines particulares. Debido a esto, la otra alternativa son las azoteas y las terrazas.

2. Seleccionar las plantas apropiadas:
Un aspecto fundamental a la hora de seleccionar las plantas para nuestro huerto urbano será el tipo de espacio que hayamos seleccionado anteriormente, y la cantidad de sol que llegue al lugar. Hay plantas que necesitan mucha tierra para extender sus raíces, otras que les bastará con macetas pequeñas, algunas necesitarán luz directa y otras solo un poco de sol a determinadas horas. El objetivo del huerto será que las plantas crezcan sanas y fuertes para que se puedan consumir, por lo que es importante saber escoger las que mejor se puedan adaptar a las características particulares del nuestro.

3. Usar tierra vegetal:
Las plantas necesitan un suelo fértil para su crecimiento y a medida que eso pasa, extraen los nutrientes de la tierra, así que la incorporación de abono permite reponer esos nutrientes y obtener cosechas sanas durante todo el año.
El compostaje es la transformación de los restos orgánicos en tierra negra y esponjosa que será el alimento para las plantas. Para llevarlo a cabo, los seres vivos requieren alimento, humedad, aire y temperatura; lo ideal es un ambiente templado a 250 grados Celsius.

4. Profundidad y densidad de siembra:
Trayecto Urbano explica que la profundidad de siembra se calcula a partir delas dimensiones de la semilla y es de tres veces su tamaño. La densidad es la cantidad de semillas que se ubican en una superficie; si se colocan en exceso, las plantas no podrán desarrollarse y será necesario eliminar algunas. Sugiere que para el cultivo parejo con semillas diminutas, pueden mezclarse con arena o aserrín en un vaso, lo que facilitará su manipulación.

5. Cuidados básicos:
Estos cuidados deberán adaptarse a cada especie de planta según sus características particulares. Entre los cuidados básicos podemos mencionar tres:
• El riego: va a garantizar que las plantas tengan el agua necesaria para vivir y crecer de forma adecuada.
• La poda: es importante eliminar de forma continuada y constante las ramas y hojas que estén en mal estado y aquellas partes de la planta que se vayan a destinar al consumo.
• Eliminar los insectos: Existen una gran cantidad de propuestas para acabar con los insectos de forma natural. No debemos olvidar que estas plantas van a ser destinadas al consumo alimenticio, por lo que no se recomienda usar insecticidas químicos.

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