A 30 años de los Acuerdos de San Andrés, Chiapas revisa su deuda histórica con los pueblos indígenas

El Encuentro de historias y memorias, organizado por la UNACH y el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, abre un espacio de reflexión sobre los avances y pendientes tras la firma del 16 de febrero de 1996, que redefinió la relación entre el Estado y los pueblos originarios

AquíNoticias Staff

San Cristóbal de las Casas volvió a colocar en el centro del debate público uno de los capítulos más trascendentes de la historia reciente de Chiapas: los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. A 30 años de su firma, representantes académicos, culturales y gubernamentales inauguraron el Encuentro de historias y memorias en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (CELALI), con actividades que se desarrollarán del 16 al 21 de febrero en distintas sedes de la ciudad.

Los Acuerdos, firmados el 16 de febrero de 1996 tras un proceso de diálogo iniciado en abril de 1995 entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), marcaron un punto de inflexión en la relación entre el Estado mexicano y los pueblos indígenas, al reconocer derechos en materia de autonomía, cultura y representación política.

Durante la inauguración, el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, Oswaldo Chacón Rojas, sostuvo que la firma de San Andrés representó un hito que sentó bases para avances significativos en derechos indígenas y representación social. Subrayó que para la UNACH el enfoque intercultural no debe permanecer en el discurso, sino incorporarse de manera estructural en sus políticas institucionales.

El coordinador de Asesores y Proyectos Estratégicos del Gobierno del Estado, Juan Carlos Gómez Aranda, recordó que los protagonistas centrales de aquel proceso fueron los pueblos originarios de Chiapas, cuya visibilización internacional abrió paso al pluralismo político y social en la entidad. Sin embargo, acompañado por el director del Archivo General del Estado, Carlos Román García, advirtió que la trascendencia histórica de los acuerdos no solo radica en lo alcanzado, sino en lo que permanece pendiente.

Desde el ámbito cultural, la directora del CELALI, María de la Flor Gómez Cruz, definió el encuentro como un espacio de reflexión que no solo mira al pasado, sino que busca proyectar condiciones más justas para el desarrollo de los pueblos originarios.

El docente e investigador indígena José Daniel Ochoa señaló que los acuerdos representaron la ruptura entre un modelo neoliberal y una visión comunitaria y humanista, marcando un “antes y un después” en la narrativa política de Chiapas.

Tres décadas después, la discusión ya no se limita al reconocimiento simbólico. El desafío sigue siendo la implementación plena de los compromisos asumidos en 1996 y la traducción de los principios de autonomía y pluralidad en políticas públicas efectivas.

El aniversario no es solo conmemorativo. Es también una evaluación histórica: cuánto se avanzó, qué se incumplió y cuál es el horizonte pendiente para los pueblos indígenas en Chiapas y en México.

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