Rectores de la UNACH, UNICH y UNICACH coincidieron en que la educación superior pública tiene la responsabilidad histórica de reconocer, preservar y fortalecer la diversidad cultural de Chiapas más allá del discurso
AquíNoticias Staff
Treinta años después de la firma de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, las universidades públicas de Chiapas volvieron la mirada hacia una pregunta de fondo: ¿han cumplido su deber con los pueblos originarios?
En el marco del Encuentro de historias y memorias, el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), Oswaldo Chacón Rojas; el rector de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), Javier López Sánchez; y el secretario Académico de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), Enrique Pérez López —en representación de la rectora Fanny López Jiménez—, reflexionaron sobre la responsabilidad que tienen las instituciones de educación superior frente a la diversidad cultural de la entidad.
La mesa redonda, realizada en el auditorio “Manuel José de Rojas” de la Facultad de Derecho y moderada por el director del Archivo General del Estado, Carlos Román García, puso en el centro un compromiso histórico: que la interculturalidad no sea solo un concepto académico, sino una práctica concreta en planes de estudio, investigación y vinculación social.
Los participantes coincidieron en que los Acuerdos de San Andrés sentaron bases jurídicas y políticas para el reconocimiento de los derechos indígenas, pero señalaron que el desafío actual es institucional: formar generaciones con pensamiento multicultural y multilingüe, capaces de reconocer la dignidad y aportación de las 13 culturas que conviven en Chiapas.
El debate giró en torno al equilibrio entre modernidad y tradición. Las universidades, señalaron, deben impulsar avances científicos sin desplazar saberes comunitarios. El reto es integrar la ciencia contemporánea con los conocimientos ancestrales, evitando que la educación superior reproduzca desigualdades culturales.
El mensaje político subyacente fue claro: a tres décadas de San Andrés, las universidades públicas no pueden mantenerse neutrales frente a la pluralidad cultural del estado. Su papel no es únicamente profesionalizar, sino contribuir a la construcción de una sociedad que reconozca la identidad, lengua y cosmovisión de los pueblos originarios como parte fundamental del desarrollo de Chiapas.








