A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Un gesto que invita a la reflexión

Hace unos días, colegas periodistas comentaron que, previo a una rueda de prensa en la palapa de gobierno —a la que acudieron solo medios de comunicación—, al momento de presentarse al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, el maestro de ceremonias, haciendo según él su chamba, solicitó aplausos de los presentes para dar la bienvenida al Ejecutivo. El gobernador intervino de inmediato, señalando que el papel de la prensa no es aplaudir y los conminó a no hacerlo. Este gesto, aunque sencillo, refleja una comprensión profunda del rol esencial que desempeñan los medios de comunicación en una sociedad democrática.

LA NECESIDAD DE UNA PRENSA CRÍTICA

En diversas ocasiones, el gobernador ha enfatizado la necesidad de que Chiapas cuente con una prensa libre. Reconoce que el ejercicio periodístico crítico permite corregir desaciertos, atender las inquietudes de la sociedad y comprender la percepción que se tiene del gobierno. Esta postura parece ser fruto de su experiencia política en las grandes ligas, donde le realizaban cotidianamente diversas entrevistas y aprendió, por ello, a valorar la crítica.

El problema es que nuestra prensa local no está acostumbrada a eso. La regla no escrita que se ha venido imponiendo sexenio tras sexenio es que se puede criticar a los funcionarios, pero nunca, ni por asomo, al gobernador, que es inmaculado. Y es que criticar no es atacar, y eso es lo que hemos confundido. La prensa se ha vuelto turiferaria y propagandista, pero no es gratis.

LA GESTIÓN

Es innegable que, en sus primeros meses de gestión, el gobierno de Ramírez Aguilar ha logrado avances significativos, especialmente en materia de seguridad, devolviendo la tranquilidad al estado. Ha demostrado que sí es posible, si existe voluntad política, algo que ni por casualidad observamos en el gobierno anterior, que se especializó, en cambio, en el pronóstico del clima.

Estos resultados han otorgado a su administración una legitimidad respaldada tanto por el voto popular como por la confianza en las acciones emprendidas. Sin embargo, es esencial que el reconocimiento no se transforme en elogio desmedido. Una de las funciones de la prensa es mantener un equilibrio entre destacar los avances objetivos y señalar —si fuera el caso— lo que falta por hacer o no se está haciendo bien.

RESPONSABILIDAD

El gobernador ha manifestado su intención de dejar un legado para los chiapanecos. Quiere, póstumamente, ser bien recordado. Ha instado a sus funcionarios a alinearse con esta visión, advirtiendo que nadie debe sentirse seguro en su cargo si no cumple con ese deber. Este llamado a la responsabilidad es crucial para garantizar una administración eficiente y comprometida con el bienestar de la ciudadanía. De ahí que los funcionarios deben asumir que son y serán objeto de escrutinio público.

SENSIBILIDAD

A pesar de las directrices claras del gobernador, es evidente que algunos funcionarios muestran una sensibilidad excesiva ante las críticas, posiblemente debido a la falta de experiencia o a una comprensión limitada del papel de la prensa y el ejercicio del poder. Es fundamental que comprendan que el periodismo debe cumplir con su labor informativa y de análisis.

También es necesario aceptar que la relación con la prensa se ha pervertido con el paso de los años, muchas veces condicionada a la obtención de beneficios económicos o favores políticos. Hay una enorme falta de preparación y profesionalismo, y ahora resulta que ya cualquiera con un blog o una página de Facebook se siente periodista.
Por ello, es esencial que la crítica no se traduzca en ataques personales o de mala fe, que los hay —y despiadados—. Siempre existen maneras inteligentes de expresar desacuerdos, permitiendo que las observaciones o señalamientos se tomen como puntos de vista a considerar o aclarar. La madurez política se refleja en la capacidad de escuchar y responder adecuadamente a las críticas fundamentadas.

ASIGNATURA PENDIENTE

A mí no me gusta el modelo de comunicación que ya se ha arraigado y viciado. Salvo casos excepcionales, la prensa no investiga, no analiza, no hace reportajes: solo publica boletines. Todo el espectro lo cubre el gobernador y sus actividades, de tal manera que ya no se distingue lo que es importante. Las mismas fotos, las mismas primeras planas, las mismas letanías cargadas de triunfalismo.

Los funcionarios deben aprender a comunicar eficazmente sus acciones y decisiones. Es contraproducente esconderse detrás del escritorio y evitar el contacto con los medios para eludir la crítica; la transparencia y la rendición de cuentas son pilares de la función pública.

Cito como ejemplo a la Fiscalía del Estado y la Secretaría de Seguridad que, además de las acciones que vienen emprendiendo, han entendido con eficacia la importancia de comunicar y hacerlo oportunamente. Sucede con las llamadas fake news que antes circulaban generando temor y desconcierto entre los ciudadanos, y que ahora son aclaradas a tiempo.

La prensa, por su parte, debe ejercer su labor con ética y responsabilidad, evitando caer en el sensacionalismo, aunque les resulte muy rentable.

EL PELIGRO DE LA ADULACIÓN

La historia nos enseña que la falta de crítica puede llevar a los gobernantes a perder contacto con la realidad. El ejercicio de la crítica debe ser incluso interno, dentro de los equipos de trabajo, donde el líder debe saber escuchar diferentes puntos de vista.
Lamentablemente, en la política chiapaneca, la adulación al poder ha sido una constante, viendo cualquier crítica como una insensatez. Su alteza serenísima es inequívoca e infalible. Esta actitud no solo es perjudicial para la administración, sino que también limita el desarrollo democrático de la entidad, que dicho sea de paso, está por los suelos.

RELACIÓN EQUILIBRADA

Aún es temprano para emitir juicios definitivos sobre la administración actual. Una relación sana en una democracia entre la prensa y el gobierno debe basarse en parámetros de respeto y entendimiento mutuo, donde todos ganan.
La prensa libre y la libertad de expresión son contrapesos esenciales del poder. Recordemos que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Es deber de todos, gobernantes y ciudadanos, fomentar un ambiente donde la crítica constructiva sea bienvenida y se traduzca en mejoras para la sociedad.

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