Cuando el destino nos alcance
En 1973 se estrenó Soylent Green, conocida en México como Cuando el destino nos alcance. Aquella película no era solamente una distopía ambiental; era una advertencia sobre la incapacidad de las sociedades para anticiparse a los cambios estructurales. El colapso no llegaba de golpe, sino por acumulación de decisiones equivocadas y, sobre todo, por negación. Medio siglo después, la escena vuelve a parecer familiar, aunque el detonante ya no es la escasez de alimentos, sino la irrupción silenciosa y acelerada de la inteligencia artificial.
LA REVOLUCIÓN ALGORÍTMICA
La revolución que vivimos no es industrial, es algorítmica. No desplaza únicamente al obrero manual; comienza a sustituir tareas cognitivas que durante décadas se consideraron patrimonio exclusivo del ser humano. La inteligencia artificial redacta informes, analiza contratos, procesa datos contables, diseña campañas, automatiza atención al cliente y optimiza cadenas logísticas. No necesita oficina física, ni horario, ni prestaciones. Aprende de manera exponencial y reduce tiempos que antes requerían equipos completos de personas.
LA SEÑAL CORPORATIVA
Las señales no son especulación académica. Son hechos concretos. Amazon confirmó recortes que, sumados en distintas rondas recientes, alcanzan aproximadamente treinta mil puestos corporativos en menos de un año, dentro de un proceso de reorganización orientado a eficiencia operativa y adopción tecnológica. Y no es un caso aislado. Otras grandes tecnológicas han reducido plantillas administrativas y capas de gestión intermedia en procesos similares. No estamos frente a una recesión tradicional; estamos ante una transición estructural donde la automatización redefine la lógica del empleo.
ADAPTACIÓN O ANALFABETISMO DIGITAL
No se trata de victimizar a nadie. El fenómeno no es moral, es funcional. Quien no se adapte al cambio tecnológico será, simple y llanamente, un analfabeta digital. Así como en la revolución industrial quedó marginado quien no sabía leer o manejar maquinaria, en la economía actual quedará rezagado quien no comprenda herramientas digitales, automatización y sistemas inteligentes. El mercado no se detendrá por sensibilidad política ni por nostalgia laboral. La adaptación dejará de ser opción y se convertirá en requisito mínimo de supervivencia profesional.
EL FIN DE LA BUROCRACIA INEFICIENTE
En países con estructuras estatales sobredimensionadas, el impacto será todavía más visible. La automatización administrativa permitirá eliminar redundancias, reducir tiempos de respuesta y simplificar trámites. El destino natural será la reducción del gasto público a través de eficiencia tecnológica. Digitalizar no significa despedir por capricho; significa hacer en segundos lo que antes consumía semanas de burocracia. Un Estado que incorpore inteligencia artificial podrá operar con menor costo y mayor precisión. El que no lo haga quedará financieramente asfixiado.
EMPRESAS, PYMES Y PROFESIONES
Las empresas ya tomaron la decisión estratégica. Las grandes corporaciones avanzan primero; después lo harán las medianas y finalmente las pequeñas. Las pymes que no integren herramientas de automatización en contabilidad, logística, marketing y análisis de datos perderán competitividad. Lo mismo ocurrirá con muchas profesiones. El abogado que no utilice análisis automatizado de jurisprudencia trabajará más lento que quien sí lo haga. El contador que ignore sistemas inteligentes será menos eficiente. El médico que no incorpore diagnóstico asistido quedará en desventaja frente a quien combine experiencia clínica con tecnología avanzada.
MÉXICO Y AMÉRICA LATINA: LA DECISIÓN
El verdadero riesgo para México y América Latina no es que la inteligencia artificial avance. Es que avance sin nosotros. Mientras algunas economías invierten de manera sistemática en reconversión laboral, programación, ciencia de datos y educación tecnológica desde edades tempranas, aquí seguimos atrapados en debates ideológicos del siglo pasado. La agenda debería ser pragmática: educación técnica digital obligatoria, capacitación masiva en herramientas de IA para empleados públicos y privados, incentivos fiscales para pymes que adopten automatización y simplificación regulatoria mediante plataformas digitales integrales.
EL DESTINO NO ES LA MÁQUINA
En la película de los setenta, la tragedia era descubrir demasiado tarde la verdad del sistema. Hoy la verdad está a la vista. La inteligencia artificial transformará el mercado laboral, reducirá estructuras burocráticas y redefinirá profesiones enteras. Podemos anticiparnos o resistirnos.
La historia no castiga la innovación; castiga la inmovilidad. Y cuando el destino nos alcance, no será por culpa de las máquinas, sino por no haber querido aprender a utilizarlas.








