A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Francisco Chacón, hombre de bien

Falta poco más de año y medio para la elección municipal en Tuxtla Gutiérrez y, aunque formalmente no son los tiempos, los nombres empiezan a mencionarse en voz baja. Así ocurre siempre. La política tiene sus calendarios legales y sus calendarios reales.

Mi intención no es adelantar campañas ni promover candidaturas, sino provocar una conversación distinta: hablar de perfiles, de trayectorias y de calidad humana. Porque gobernar Tuxtla no es administrar cifras; es cuidar la casa común.

Y cuando pienso en Francisco Chacón Sánchez, pienso primero en el hombre antes que en el cargo. Lo conozco prácticamente desde niño. Nuestros padres fueron amigos entrañables; existía entre nuestras familias una relación fraterna. Conocí y aprecié profundamente a su padre. Su hermana es mi colega notaria. No hablo desde la distancia ni desde la especulación, sino desde la convivencia de toda una vida.

Francisco —Panchito, como le decimos cariñosamente— es, ante todo, un hombre de bien.
En tiempos donde la política suele estar rodeada de sospecha, él ha transitado por el servicio público sin escándalos ni señalamientos que manchen su nombre. Y eso, en el contexto actual, no es un dato menor.

Su formación académica es sólida: doctor en Ciencias Políticas y Sociales, maestro en Administración Pública y licenciado en Derecho. Ha complementado su preparación con estudios en administración municipal, planeación de políticas públicas, seguridad y derecho notarial.

En su trayectoria ha sido secretario del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, secretario de Seguridad Pública Municipal, subdelegado federal de Desarrollo Urbano, asesor legislativo y actualmente notario público 123 con licencia.

Hoy encabeza la Secretaría del Humanismo en Chiapas, nombramiento anunciado el 7 de noviembre de 2024 por el gobernador electo, Eduardo Ramírez Aguilar. La creación de esta nueva Secretaría no es menor. Se trata de un organismo diseñado para impulsar políticas públicas con enfoque social y humanista, orientadas al bienestar y la equidad. Es una responsabilidad de alto perfil.

De Carlos Morales Vázquez ya he comentado logros muy relevantes durante su gestión, particularmente el rescate del Río Sabinal, intervención que cambió de manera significativa un espacio urbano que por años fue símbolo de abandono. También eso debe valorarse con objetividad. Pero más allá de nombres, lo que verdaderamente importa es la actitud ciudadana.

No podemos seguir reduciendo la discusión política a la mezquindad. No podemos evaluar gobiernos únicamente desde el beneficio personal ni refugiarnos en la descalificación sistemática. Tampoco podemos permitirnos el lujo de no votar.

La ciudad es la extensión de nuestra casa. Y cuando llegue el momento, tendremos que decidir a quién le confiamos sus calles, sus espacios públicos y su rumbo.

Si queremos un mejor Tuxtla, empecemos por elevar el nivel del debate. Hablemos de perfiles, de carácter y de resultados. Dejemos atrás la política del rumor.

Porque antes que cualquier aspiración, está la calidad humana. Y eso, cuando es auténtico, se nota.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *