Del asistencialismo al desarrollo
Siempre he sostenido que Chiapas debe superar ese círculo vicioso del asistencialismo que, a pesar de la enorme derrama económica que representa, no ha logrado sacar al estado del subdesarrollo. Seguimos ocupando los últimos lugares en prácticamente todos los indicadores de progreso. En ese modelo perverso, los chiapanecos terminan convertidos en súbditos del asistencialismo: una fábrica de pobres, pero también de votantes muy convenientes, sobre todo en las elecciones presidenciales.
La paradoja es evidente: la enorme riqueza natural del estado contrasta dramáticamente con su pobreza. Durante décadas no ha existido una política pública consistente que se comprometa a detonar nuestras capacidades productivas y a darle verdadero valor agregado a nuestra producción agrícola. Hablar de industria, en muchos sentidos, sigue siendo pensar en algo lejano. La precariedad laboral y la informalidad siguen siendo enormes, mientras que el rezago educativo y en materia de salud permanece como una deuda permanente.
El problema de fondo ha sido la ausencia de una visión de desarrollo acompañada de una auténtica cultura empresarial que se convierta en política de Estado. Por eso resulta relevante analizar la iniciativa que promovió la diputada María Mandiola Totoricaguena y que hoy se ha convertido en reforma a la Ley de Desarrollo Económico y Atracción de Inversiones del Estado de Chiapas.
IMPULSO LEGISLATIVO CON VISIÓN ESTRUCTURAL
La iniciativa fue presentada el 26 de agosto de 2025 en el Congreso del Estado. No se trata de un ajuste menor ni de una reforma cosmética. Plantea modificar diversos artículos de la ley vigente, incorporar nuevos conceptos estratégicos y crear instrumentos institucionales orientados a detonar el desarrollo económico. Se introducen conceptos como cadenas productivas, clústeres y relocalización de inversiones; se fortalece el Consejo Estatal de Desarrollo Económico; se crea un Banco Estatal de Proyectos; y se establece la Ventanilla Integral Municipal para simplificar trámites y facilitar la instalación de empresas.
En términos prácticos, la reforma intenta construir algo que Chiapas ha carecido durante décadas: una arquitectura institucional que permita planear el desarrollo económico con visión de largo plazo y no únicamente con programas sexenales que comienzan y terminan sin continuidad.
POLÍTICA DE ESTADO O LETRA MUERTA
Pero lo más importante de todo será evitar que esta nueva legislación se convierta en letra muerta. Las leyes, por sí solas, no transforman realidades si no se asumen como una auténtica política de Estado.
En campaña quedó también sobre la mesa una propuesta que podría complementar esta visión: reducir el impuesto sobre la renta en la frontera sur como un incentivo para atraer inversión. Si observamos con frialdad nuestras aportaciones a la hacienda nacional, veremos que el impacto fiscal sería mínimo para la federación, pero podría convertirse en un estímulo muy poderoso para detonar proyectos productivos en la región.
COMPETIR POR INVERSIÓN, NO POR SUBSIDIOS
Durante demasiado tiempo el modelo económico de Chiapas se ha basado más en la distribución de subsidios que en la generación de riqueza. Cambiar esa lógica implica competir por inversión, por talento y por proyectos productivos.
Apoyar a las empresas no debe reducirse a la foto de un día ni a programas ocasionales. Requiere continuidad, incentivos claros, seguridad jurídica y una verdadera política de acompañamiento al sector productivo.
De igual manera, impulsar a los nuevos emprendedores con políticas concretas puede ser una de las claves para romper otro de los círculos viciosos del estado: el éxodo permanente de jóvenes que se ven obligados a salir de Chiapas en busca de oportunidades que aquí todavía no encuentran.
Si esta reforma logra convertirse en el punto de partida de una política económica moderna, orientada a generar riqueza y no solo a administrarla, estaremos ante un cambio de rumbo largamente esperado.
Porque Chiapas no carece de recursos ni de talento. Lo que durante mucho tiempo ha faltado es decisión para convertir esas capacidades en prosperidad.








